Y ahora, algo completamente diferente.
Hoy te prometí algo de Monty Python.
O al menos inspirado en ellos.
Yo crecí con ellos y creo que aprendí a reír y aligerar mirando como ellos.
“La forma de ver las cosas te salvará constantemente en el viaje de la vida.”
Es algo que apunté en algún cuaderno en los años 90.
Lo saqué de alguna entrevista o algún contenido relacionado con MP.
Se me quedó grabado,
como pasa cuando escribes cosas importantes.
Que quedan.
Muchas cosas se me quedaron de éstos tipos que revolucionaron la forma de mirar y entender.
Terry Gilliam dijo sobre su proceso creativo: "Con Python, una de las reglas del grupo era que todo el mundo podía aportar ideas, pero no tenías derecho a insistir en ellas."
No tienes derecho a insistir en lo tuyo, en tu idea.
Me gusta.
Todos pueden y deben aportar, pero no insistas si no gusta. Déjalo ahí.
Hoy te traigo una historia
sin más,
que algún día escribí inspirada en el estilo de Monty Python.
Hoy te traigo algo completamente diferente:
Arthur: Buenos días, vengo a presentar una queja formal sobre la vida.
Reginald: Ah, muy bien, señor. ¿Es sobre el modelo estándar o ha optado por la versión premium con desilusiones extra?
Arthur: No estoy seguro, nadie me mostró el catálogo al nacer.
Reginald: Un descuido común, temo. ¿Cuál es la naturaleza de su absurdo, señor?
Arthur: Bueno, para empezar, me prometieron que ser adulto sería divertido. Pero todo lo que hago es pagar facturas, fingir que sé lo que hago y pasar tiempo con personas que me hacen sentir miserable…
Reginald: Ah, la clásica estafa del "ser adulto". ¿Ha intentado leer el manual de instrucciones?
Arthur: ¿Manual de instrucciones?
Reginald: Sí, viene en forma de pequeñas dosis de sabiduría popular, clichés y topicazos inútiles que le hacen a uno creer que se siente bien.
Los hay en varios formatos: tarjetas de felicitación, gif´s de mierda para el chat que utilice y también hay tazas con mensajes impresos en ellas.
Arthur: Eso suena tremendamente insuficiente.
Reginald: Pues a mucha gente le reconforta y alivia su miseria. Debería probarlo…
Ahora, ¿tiene algún otro asunto que le parezca particularmente sin sentido?
Arthur: Bueno, sí. ¿Por qué tengo que "encontrar mi pasión"? ¿Y si mi pasión es no tener una?
Reginald: ¡Un enigma! Que curioso está usted hoy… Mire, la vida disfruta de estas pequeñas bromas. Se supone que debes perseguir algo etéreo e inalcanzable para darle sabor al tedio y creer que haces algo útil y eres diferente. Especial.
Arthur: Pequeñas bromas…
Reginald: Sí… que gran bromista el creador. Cuanto nos queda por aprender de él… ¿Y que otras cosas le parecen dignas de queja señor?
Arthur: Sí… ¿Creo que tengo problemas para distinguir entre la verdad y la mentira.
Reginald: Ah, un dilema clásico, le puedo recomendar nuestro equipo especializado en esto. La Agencia de Realidades, donde la verdad es negociable y la mentira es solo una verdad no descubierta. ¿Qué le sucede exactamente?
Arthur: Verá, es que a veces lo que creo firmemente resulta ser falso, y lo que descarto como ficción termina siendo cierto.
Reginald: La encantadora danza de la realidad y la ficción... Dígame, ¿ha considerado que todo podría ser simultáneamente verdadero y falso, dependiendo del prisma con el que se mire?
Arthur: ¿Cómo es eso posible? La verdad debería ser absoluta, innamobible.
Reginald: En la Agencia de Realidades, preferimos pensar en la verdad como una obra de arte; su belleza yace en el ojo del espectador. ¿Ha intentado ver su realidad como un pintor ve un lienzo en blanco?
Arthur: Eso parece un tanto... relativista. ¿Cómo puedo entonces actuar si todo es tan... maleable?
Reginald: Excelente pregunta. Aquí le enseñamos a nuestros clientes a ser artistas de su propia percepción. ¿No sería liberador pintar su realidad con los colores de su elección?
Arthur: Supongo que sí, pero ¿qué pasa con los hechos? ¿No cuentan para nada?
Reginald: Ya… los hechos. Pequeños bloques de construcción de la realidad, ciertamente útiles, pero a menudo aburridos. Aquí en la Agencia, preferimos añadir un poco de... imaginación.
Arthur: ¿No corre uno el riesgo de vivir en una ilusión?
Reginald: ¡Áy querido! toda realidad es en cierto modo una ilusión. Lo importante es elegir una ilusión que le haga feliz y destruya lo menos posible.
Arthur: Entonces, ¿qué me recomienda?
Reginald: Recomiendo un curso intensivo de "Flexibilidad Realista". Aprenderá a doblar su realidad sin romperla, a entrelazar hechos con ficción de manera que incluso usted quedará encantado con las posibilidades.
Arthur: Eso suena intrigante y aterrador a partes iguales.
Reginald: ¡Exactamente! La vida es demasiado corta para vivirla en blanco y negro. ¿Por qué no añadir un poco de color?
Arthur: Está bien, me inscribiré. Después de todo, ¿qué es la vida sino una historia que nos contamos a nosotros mismos?
Reginald: Maravillosamente dicho, ya está en el camino... Prepare su paleta; es hora de pintar.
Arthur: Vamos…
Reginald: ¿Y con la reclamación sobre la vida que hacemos?
Arthur: Nada, tírela.
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