Vamos... lo que sería la vida.
Ayer participé en una mesa de debate sobre eso de los podcasts, junto a otros cinco creadores y creadoras.
En estas conversaciones siempre surgen los mismos temas.
"Que si es muy jodido vivir de un podcast, que si conseguir sponsors es prácticamente misión imposible, que si cuesta mucho dinero… etcétera, etcétera."
Vamos, lo que vendría siendo la vida.
El moderador preguntó:
—¿Cómo se vende un podcast?
Refiriéndose a cómo seduces a una marca o empresa para que te apoye.
En esa mesa, yo era el único con apoyo independiente de marcas.
Había una creadora que había conseguido una subvención bastante importante del Ministerio de Igualdad, un chico que estaba haciendo un buen trabajo pero aún era pronto para sumar apoyos, y dos chicas que trabajaban en una empresa como periodistas y desde allí se había creado su podcast.
Una representación muy diversa.
Cuando terminamos, todos querían saber si podía ayudarles a monetizar su producto.
Y hasta ahí, bien. Normal.
Si crees que alguien te puede ayudar, pregunta. La gente, normalmente, es más generosa de lo que imaginamos.
Pero me llamó la atención el hambre que se veía, no el que se tenía, el que se sentía, el que se olía...
Y eso ya no es algo bueno.
La gente confunde hambre con hambruna.
La ambición con desesperación.
Es más difícil interesarse en ayudar a alguien que se muestra desesperado que a otro que se muestra ilusionado.
Aunque tengan el mismo hambre.
Aunque lleven el mismo tiempo sin comer.
Yo miraba desde mi butaca.
Y pensaba en nuestro viaje a Cuba y eso que te he contado alguna vez del “Cubadín”…
Estamos en el centro de Madrid.
Siete millones de personas.
Puedes cruzar la ciudad en media hora por unos eurillos.
Puedes acercarte a casi cualquier tipo de persona y que te devuelva una sonrisa.
Pero quizá ahí está el punto:
Para que te devuelvan una sonrisa, tienes que sonreír primero.
"La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz."
—Proverbio escocés
Guarda el drama que no es drama e intenta no acercar tu desesperación a quien quieras que te ayude.
Muestra entusiasmo, muestra brillo en la mirada, muestra ilusión...
¿Si no parece que tú creas en ti... por qué nadie tendría que hacerlo?
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