Un bache y un portazo.
El otro día atravesando Atenas a las 6 de la mañana, después de salir de 12 horas de ferry en la que sería nuestra última etapa del Bikepacking Creta, todo se podía haber ido al carajo.
Era Lunes.
La ciudad arrancando tras las navidades y nosotros cerrábamos un viaje en ese estado que cualquiera que busca aventuras conoce del último día: la última etapa.
Una mezcla de subidón y repaso mental de todo lo vivido… Un conductor aparcado me lanzó la puerta justo cuando pasaba, justo cuando mi bici rebotaba con un bache.
Esta noche publico el vídeo en Instagram para que lo veas.
El peligro siempre se multiplica en la ciudad.
En la montaña, si sabes agachar la cabeza cuanto toca, empujar cuando te pone a prueba y pararte a observar… todo suele salir bien.
En la montaña siempre me encuentro bien.
Es fácil encontrar tu sitio ahí.
Pero cuando el viaje se rodea de asfalto y ladrillo… el riesgo se multiplica como si miles de mirillas te vigilaran esperando tu paso.
La naturaleza te pone en tu sitio.
La ciudad te lo arrebata.
Siempre que cruzamos una ciudad en un bikepacking pienso lo mismo:
¿Cómo hemos llegado a diseñar las ciudades de ésta manera?
Si en la gran mayoría ni siquiera es fácil moverse caminando… y lo de la bici… eso ya es otra película.
¿Cuando ganará la bici este juego?
Porque tiene que ganarlo… ¿No?
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