Tu cerebro prefiere tener razón a ser feliz.
- Si empiezas por aquí, seguramente entiendas lo de allá.
Eso me decía un profesor de filosofía en mi adolescencia.
Era una forma de hacernos ver,
de movernos la atención.
De fijarnos en algo determinado el suficiente tiempo para poder ver después, en otro lado,
la respuesta que buscábamos.
Acabamos de publicar el episodio 57 con Fernando Gonzalez, psicólogo especializado en conducta humana.
Es brutal lo que aprendemos con el.
No te lo pierdas,
está en youtube y en todas las plataformas de podcasting,
La Obsesión Ciclista de Fred episodio 57.
Escúchalo o míralo y luego me dices que te parece.
Fernando cierra el episodio con una cita de Covey:
“Que lo más importante en tu vida sea lo más importante”
Vaya espejo donde mirarse…
simple, limpito… pero demoledor.
Creo que si a la mayoría que conozco les preguntase:
- ¿qué es para ti lo más importante?
No coincidiría, en el 90% de las veces,
con lo que es en su día a día lo más importante.
Sabemos y sentimos que es para nosotros lo más importante,
pero por múltiples razones, no lo colocamos casi nunca en la pole.
Yo también he tropezado en esa raíz.
No sé si alguien está a salvo la verdad...
Siempre hay algo que pisotea el tiempo de lo importante.
Y lo disfrazamos con trajecitos grises y aburridos de responsabilidad, deber, obligaciones, compromisos…
Y se nos olvida pasarlo bien,
con quien queremos pasarlo bien.
Hoy es Sábado y es un buen día para pensar en esto.
Uno como cualquier otro… también,
pero las cosas van mas despacio hoy.
Hoy quizá,
puedes sacar un rato para pensar en esto.
Y también,
en por qué nuestro cerebro prefiere tener razón a ser feliz.
La felicidad es un concepto complejo,
solo intentar definirlo ya consume una cantidad de energía tal,
que el cerebro prefiere ahorrarse...
Y tira de tópicos,
tira de guión.
Pero la razón… ay la razón!
Al cerebro le pone mucho tener razón,
colocar cada cosita en su caja,
que el inventario cuadre a la perfección,
que no sobre un pixel,
que las servilletas estén perfectamente dobladas…
Que gustito.
Coherencia entre creencia y percepción.
Y cuando aparezca alguien que amenace esto…
Golpea un guante contra el otro y espera a que suene la campana.
Cuántas veces te has visto en la situación,
en la que has discutido con alguien intensamente,
mucho tiempo,
que ya no sabes ni por qué leches estáis discutiendo.
Que parece que ya, lo único que importa es tener razón.
Ganar aunque sea por puntos.
Al cerebro esto le pone mucho,
y ahí invierte energía sin problemas.
Es más importante en términos de supervivencia tener razón que ser feliz.
Y así llegamos hasta aquí…
Pero que importa tener o no razón,
si la mayoría de las veces la información que tienes y tus creencias para salvar esa razón podrían ser una mierdecilla…
Un calzoncillo roto, descolorido y con el elástico dado de sí.
Un rollo de papel higiénico que se te ha caído por descuido al water y crees que la mitad aún se puede salvar...
Una pinza de tender la ropa que caza vez que aprietas salta el muelle…
Para qué aislarse en la trinchera hasta conseguir la razón si luego,
aunque la capturases… no sabrías que hacer con ella.
Porque nadie te enseño a tener rehenes…
Haces lo que puedes con lo que tienes,
respira….
Siempre hay alternativas,
La mujer de mi suegro decía:
- Hazte el pendejo.
Era una génia cuando quería. Nunca la ví en ningún conflicto.
Cuando algo no era de su agrado o parecía que iba a levantarse un desencuentro…
Se hacía la pendeja.
Y una vez, en un viaje a Colombia,
en una casa en el campo donde pasamos una noche.
Nos dió uno de los mejores consejos que nadie nos ha dado nunca.
Les estábamos contando - entre whiskys - que nos estábamos separando de unos socios de unas empresas que habíamos compartido casi como hermanos, y la cosa se estaba poniendo fea porque estábamos en ese punto, donde todo el mundo quería tener razón.
Y ella nos dijo:
- Haceros los pendejos…. que importa… si te dicen esto tu te haces el pendejo, si te dicen esto otro, tu te haces el pendejo…
y así reduciréis la tensión y todo será más fácil.
Lo que tenga que pasar pasará,
poned la fuerza en lo nuevo, dejad que los demás tengan razón.
Vosotros ganar libertad, que eso es mucho mejor que tener razón.
Nada importa más que sentir que vas por el sendero que te hace feliz,
que acumula experiencias y te lleva a vivir lo que quieres vivir.
Que importa tener razón.
La razón es subjetiva.
Y está dominada, muchas veces,
por emociones barriobajeras en busca de camorra.
Hoy no tenemos ninguna razón,
nos centramos en abrir los ojos y mirar a los nuestros con gusto y con tiempo.
Mañana, a las 15:45 lo practicamos de nuevo,
cuando vuelva el resto del grupo a la nave.
Hemos vuelto todos menos 2.
Isa y Alfonso aún no han vuelto.
De momento no sabemos nada de ellos.
Las comunicaciones se han cortado pero aún es pronto.
Según su última localización, aún deberían estar a 2 o 4 horas de camino.
No nos preocupamos…
todavía.
Mientras,
vamos al puesto de control para ver las imágenes que hemos podido grabar de las luces.
Vemos la grabación.
Es raro, las luces no son constantes.
Aparecen y desaparecen.
Viajan rápido y cuando están a punto de tocarnos se desvanecen según el radar.
¿Esto es real o es el radar que pierde la conexión?
- ¿Viste las luces allí? - pregunta Mariano
- No, no las ví - le contesto.
- ¿Nadie las vió?
- Parece ser que no. Esperemos a los que faltan.
- Nos asustamos mucho aquí. Parecía peligroso. Todos los drones que tenemos escaneando el planeta no han reportado ninguna señal de vida, y de la nada, aparecen todas esas luces...
- No lo sé Mariano... escuchamos a lo lejos un sonido que se sentía cada vez más fuerte, como un zumbido... pero al poco, paró.
- No hay señales de vida, ni construcciones aparentes ni nada que nos de ninguna pista...
- Ya, pero esos senderos Mariano...
- Sí...
- No se hacen solos.
- ¿Bajaste por el que te dije?
- ¿El que atraviesa el árbol gigante de los frutos naranjas?
- Ese...
- Buah.... que maravilla...
- Que locura... el primer día lo hicimos 20 veces, por lo menos...
- Es muy raro... todos esos senderos ahí fuera...
- Sí...
A través de la escotilla todo parece tranquilo.
Parece un planeta tranquilo.
Por si acaso,
si no vuelven a tiempo,
mi bici está lista para salir en cualquier momento.
Nada más por hoy desde 2.57.
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