Si las identificas, lo resuelves.
En los últimos 20 días sólo he montado en bici 1.
No sé si es la crisis post-bikepacking-cubano,
las ganas de sacar todo el contenido que tenemos pendiente,
la comodidad de refugiarme en los proyectos de los clientes…
o cualquier otra excusa con olor a vainilla.
Pero a veces, paro.
del todo.
Sin darme cuenta…
- Ui, que pereza el frío.
- Ui… parece que va a llover…
- Ui… con todo lo que tengo hoy por delante..
- Ya si eso luego voy al gimnasio y al menos hago algo… y al final…
- Ya mañana si eso…
- Total… si terminé el año con 70 días seguidos de bici y después nos zurramos mil km´s en Enero en Cuba… no pasa nada… relájate unos días..
Y veo a mi disciplina a lo lejos,
bailando sola,
abrazada a si misma,
como si yo nunca hubiera existido…
Milongero profesional desde 1977.
Milonga es una de mis palabras favoritas.
Excusa es un poco dura, áspera e impertinente…
Pero milonga…
La milonga es como esos muñecos que parecen bebes que la gente viste, lleva a los sitios, les habla, cuida y protege como si fueran niños reales.
Siempre del mismo tamaño, eternamente iguales… haciendo verdad un producto imaginado.
Y la excusa sería más parecido a tener a un loro como mascota.
¿Cuántas milongas te dices a ti mismo en un día y cuántas le dices a los demás?
¿Y cuáles son más peligrosas, las que te cuentas o las que cuentas?
Las que te dices a ti mismo crees que pasan desapercibidas para el resto, pero tiempo al tiempo…
Porque siempre acaban afectando a tu fachada o comportamiento,
y esa carta de presentación que dice tanto de ti…
cuenta a gritos como es tu habilidad milongera.
No sé donde leí una vez que el peor enemigo de una buena milonga era una milonga aún mejor…
No es una habilidad fácil, que conste.
Requiere toda una vida.
El problema es que cuando quieres cambiar, conseguir algo, o llegar a algún sitio diferente en tu vida, en tu negocio o en tu propósito...
debes atacar a las milongas.
A tus creencias.
Tirarlas al suelo,
dejarlas ahí,
para verlas de vez en cuando,
hasta que se pudran y desaparezcan por sí solas.
¿Cómo puedes ayudar a alguien que tengas cerca y sienta que no está avanzando lo suficiente en su propósito?
Encuentra esas milongas.
Tendrá unas cuantas.
No consigue ese puesto de trabajo que quiere por una serie de milongas,
No vende más por una cantidad de milongas,
No ha perdido peso por unas bonitas milongas,
No ha… lo que sea, porque alguna milonga se interpone en su camino.
Ataca la milonga,
hazla desaparecer.
Y en su lugar pinta un “no se nada de eso”
Y empieza desde cero.
Todos podemos no saber nada de aquello que creemos que lo sabemos todo.
Y empezar a escribir el cuento de nuevo,
con el olfato fino ante la milonga.
Yo te ayudo a encontrar tus milongas y pensar de cero.
Te lo aseguro.
Otra cosa igual no, pero eso sí.
Ese es el principio de todo.
Después,
nos ponemos en marcha.
Y atacamos desde cero, sin saber aquello que creemos saber,
para poder mirar mejor todo aquello que cuando las milongas estaban,
no llegábamos a ver.
Aquí puedes empezar.
Ésta semana ya no tengo hueco, pero la siguiente hay 2 huecos libres.
Voy a salir en bici ahora mismo.
Y arrancar mis milongas de cuajo.
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