Qué significa para ti…
Proviene del latín mediocris, que significa "medio" o "moderado". Que no destaca.
Pero en la realidad, hoy, ese término tiene muchos más matices.
Mucho donde mirarse a uno mismo para entender mejor dónde estás. Y, sobre todo, la diferencia entre quién te gustaría ser y quién eres.
La mediocridad está por todas partes.
Y todos, en algún momento, por muy exigentes que seamos con lo que hagamos, podemos caer en ella puntualmente.
El problema está cuando no nos damos cuenta.
Cuando nos nubla nuestro concepto sobre nosotros mismos y no somos capaces de darnos cuenta de que estamos siendo mediocres y no nos importa...
Ufff… dónde me estoy metiendo hoy.
Otro jardín “espinoso”.
A nadie le gusta que le llamen mediocre.
Sin embargo, a los que estamos intentando hacer lo mejor posible lo que queremos hacer, nos sucede lo contrario. Somos los primeros en preguntarnos si, en el nivel de capacidad en el que estamos, somos capaces de hacer lo que estamos haciendo, pero mejor.
El otro día escuché a MrBeast (que dirige varias empresas multimillonarias y una estructura de miles de personas) decir que lo más importante para él siempre ha sido identificar al mediocre para despedirlo rápidamente.
Y continuaba diciendo que para él hay tres tipos de perfiles:
- Los que de verdad quieren hacer lo mejor posible su trabajo y van a por ello cada día.
- Los que hablan demasiado y creen que su potencial es superior al que realmente tienen, y normalmente hacen un trabajo mediocre.
- Los que están bien como están, no aspiran a ser los mejores en nada, pero son buenos, cumplen y son felices en su desempeño.
Los primeros deben dirigir contigo, los segundos debes despedirlos y los terceros debes protegerlos y cuidarlos porque son la base esencial de cualquier negocio.
El mediocre habitual se cuenta muchas milongas sobre por qué no consigue lo que quiere. Porque el mediocre tiene una característica marcada: es ambicioso… ambicioso de palo, porque se cree ambicioso… pero ser ambicioso es ser también crítico primero con uno mismo.
El mediocre es muy bueno con las excusas…
“Es que mi jefe…”
“Es que me han engañado…”
“Yo debería tener ese trabajo…”
“Es que no he tenido suficiente tiempo…”
“Es que… es que…”
Milongas. Son buenos y rápidos en contarse la milonga.
Siempre tendrás oportunidades si quieres conseguir cosas.
Y si no las tienes, puedes crearlas. Porque las oportunidades no se regalan, no son un derecho.
Y si, cuando tienes una oportunidad, quieres crecer y convertirte en eso que sueñas, pero no haces el mejor trabajo posible… amigo o amiga, eres un mediocre.
La diferencia entre el mediocre y el que acabará consiguiéndolo es tan simple como que uno pone excusas y el otro sabe que podría haberlo hecho mejor y aprende cuando no le sale bien.
Pero el segundo, no está dispuesto a hacer un trabajo que considere que no está al mejor nivel que pueda ofrecer.
Por eso, a los que emprendemos o creamos nos cuesta tanto delegar, porque lamentablemente el mundo está lleno de perfiles que creen que su talento está muy por encima de su momento. Y creen que les “corresponde” algo mejor porque sí.
Y en muchos casos pueden tener un potencial increíble… pero, ¿sabes lo que diferencia al que llega del que no?
Currar y después revisar, y volver a currar y ser crítico contigo, y currar, y refinar...
Fallar 200 veces hasta que metes 1. Pero esforzarse en cada intento como si fuera el último. Sin charlatanería. Con actos.
Está bien, no somos todos iguales. Unos queremos crear y crecer, y otros buscan estar cómodos, tranquilos, seguros, sin grandes objetivos. Eso está bien, somos diferentes, con intenciones, ilusiones y necesidades distintas.
Está bien. Los dos lados son buenos.
Pero entre medias… donde habitan los mediocres, los que sí pero no…
Esa tierra fértil deja de serlo muy pronto porque la revientan.
Jean Guitton decía que... "¿Sabes como diferenciar a un Mediocre? siempre tienen razón"
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