Olivier.
¿Ya cansa un poco esa alarma social constante ante cada nuevo frente meteorológico, no?
Hoy terminan esos tres días de primavera que hemos tenido, porque mañana viene Olivier…
El malvado Olivier.
Asustaos, mortales… y gastad.
Que con miedo uno consume más.
¿No recuerdas que esto haya sido así siempre, verdad?
Pues efectivamente, en 2017 es cuando se inventaron eso de ponerle nombre al mal tiempo.
Al malo.
Al bueno no se le pone.
Aunque se pase de bueno.
45 grados a la sombra no se llaman “Caroline” o “Melissa”.
El buen tiempo, por muy salvaje que pueda ser… es un protagonista anónimo.
No necesitamos saber su nombre.
Sin embargo… en cuanto viene un frente con lluvia, viento, y bajan un poco las temperaturas, aunque no sea nada del otro mundo… “nombre al canto”.
¿Y esto por qué será?
Yo me pregunto esas cosas cuando escucho a dos personas ajenas, desconocidas, hablando en voz alta de esa tal Jana, o Konrad, o Laurence…
¿Pero es primavera, no?
Días de calor, días de lluvia, días de viento…
A ver... creo en el cambio climático, pero por una simple suma de 1+1… algo muy básico... mi conocimiento no llega a más.
Ese 1+1, en mi lógica básica, me cuenta que si somos cada vez más y no paramos de generar mierda… alguna consecuencia deberá tener, ¿no?
Y ya… ahí me quedo. Termino mi obra. Seguramente desmontable o todo lo contrario por cualquiera con más información...
Pero si puedo decir que me genera mucha curiosidad esta intensidad con los "nombrecitos" a las tormentas…
¿Parecen cosa más seria si tienen nombre, no?
Si simplemente nos dicen: “Va a llover un par de días”… pues tú sigues con tu vida sin más... ¿te mojas? pues te cubres...
Pero si te dicen…
– ¡Cuidado que viene Olivier!
– ¿Quién?
– ¿No te has enterado?
– No…
– ¿Vives debajo de una piedra?
– Lo intento.
– Pues cuidado los próximos días…
– ¿Pero que pasa, es que va a llover ácido?
– Mmm… no, agua.
– Ya… en forma de gotas...
– Sí... ¡Pero a lo mejor nieva a partir de los 2000 metros!
– ¿O sea, lo que viene siendo la tierra viajando por el espacio no?
– Yo que tú tendría cuidado…
– Contigo si que hay que tener cuidado, palurdo.
Y me llevaría un guantazo.
Y merecido.
Pero me quedaría muy a gusto.
“Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho.”
— Walter Lippmann
Puedes apoyar nuestros contenidos y convertirte en Fundador aquí.
Apúntate a La Obsesión Diaria de Fred aquí
|
Esto es gratis hasta que tú decidas que deja de serlo. Apoya este proyecto aquí.
|
Sigue leyendo gratis
Este artículo es del archivo de La Obsesión Diaria. Suscríbete gratis y léelo entero, junto a todos los demás.
¿Ya estás suscrito? Abre cualquier email de La Obsesión Diaria y pulsa un enlace, o escribe tu email arriba: se abre todo al momento.
Esto es gratis hasta que tú decidas que deja de serlo.
Apoya este proyecto aquí.
Apoya La Obsesión Diaria