No aceptes una crítica de quien no aceptarías un consejo.
El último invitado en el podcast es Paco Roncero, el chef.
Y cuando viene algún invitado relacionado con el mundo de la cocina, siempre pienso lo mismo:
“Seguramente sea una de las profesiones más exigentes.”
Siempre en constante evaluación…
Pero esta mañana, haciendo status de los proyectos de nuestro estudio, ha salido el tema con Pam y nos hemos preguntado:
¿Pero qué oficio no está sujeto a la constante evaluación?
¿Qué trabajo no está en constante observación y validación?
Creo que quizá el factor crítica pública es el que puede balancear la idea.
Porque una cosa es que tu trabajo sea puesto en valor o no cada día, con cada ejecución, independientemente de a qué te dediques.
Y otra cosa es cuando tu trabajo se abre al público, a la opinión y juicio de desconocidos.
Cuando incluso trasciende a decenas o cientos de miles de personas…
Ahí es cuando la presión alcanza un grado muy alto.
Pero creo que hay una forma fácil de reducir esa presión:
"No aceptes una crítica de quien no aceptarías un consejo." (es de Morgan Housel)
— Pero en realidad eso solo es válido para que no te afecte la crítica. Pero el daño pueden seguir haciéndolo…
— Sí… es verdad.
— ¿Entonces?
— Toca clavarla cada día… no hay otra.
Y esto conecta directamente con el espíritu competitivo del individuo.
“Qué competitivo eres, es que tienes que ganar a todo.”
Es que si no luchas por competir cada día contra ti, contra los demás que forman parte de tu contexto profesional, seguramente te estés acomodando.
Y en la comodidad se encuentra el comienzo de la caída.
Inseguridad, duda, incomodidad… Todo eso te suele llevar a algún lugar si lo aderezas con confianza, foco e incluso obsesión.
Hoy termina aquí La Obsesión Diaria con una palmadita en la espalda de Aristóteles:
"La crítica es algo que puedes evitar fácilmente: no digas nada, no hagas nada, no seas nada."
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