Me ha dicho que tengo que...
Las máquinas ya nos están usando, manejando, dirigiendo… sutílmente, pero ya lo están haciendo. Y te cuento..
Hace poco le regalé a Pam el Whopp.
Si tienes a un conocido, amigo o familiar cercano que lo tenga ya te lo habrá vendido intensamente.
No sé como ha conseguido ésta marca que los usuarios se conviertan en absolutos acólitos de su producto.
Pero al lío que me lío.
Pam es mucho, mucho, mucho más estricta con los horarios que yo.
Le encanta planear cada día y le encanta madrugar mucho y aprovechar al máximo cada día.
Yo también busco exprimir al máximo el día, pero según fluya. Un día puede ser desde las 7am otro día desde las 10am… el cuerpo manda religiosamente.
Y cada día lo organizo cuándo despierto, raras veces antes. Porque para mi no tiene sentido organizarme cada día sin saber ni siquiera si seguiré en él...
Y despierto cuando el cuerpo dice… “pues ya estaría”…
Eso para mí forma parte de mi “Rich Life”. Haber alcanzado ese poder en las pequeñas cosas de la vida que trascienden el bien material.
Para mí eso es riqueza, la libertad en las pequeñas cosas.
Y de eso te hablo hoy. De cómo estamos perdiendo un poquito de libertad cada vez que incluimos una tecnología nueva en nuestras vidas.
Esta pulsera (Whoop) analiza 24h las variaciones cardíacas y junto a otro sinfín de sensores, te va marcando el nivel de agotamiento que tienes, lo que deberías descansar y entrenar.
Por lo tanto, aunque tu te sientas bien, si te dice que debes descansar ese día, pues descansas.
Y al revés. Si te sientes como la mierda pero te dice que hoy es un gran día para darlo todo… vomitas la palmera del desayuno sobre la bici haciendo series…
A mi nunca me ha gustado que un aparatejo me diga como me siento… pero no puedo ignorar la utilidad en el uso de toda esa información a la que no tienes acceso tú “con tus sensaciones”.
Porque tus sensaciones muchas veces están manipuladas por el cabroncete de tu cerebro que solo quiere preservar energía.
Si hoy, en la prehistoria robótica-digital-ia ya estamos cambiando nuestros comportamientos por lo que nos dicen los cacharrines… como será esto en 5 años.
¿Andaremos por ahí embobados haciendo todo lo que nos digan?
Creo que voy a ir mirando cabaña en la montaña para ir preparando mi aislamiento.
No acepto visitas… bueno si vienes con pepitos de chocolate sí.
Aldous Huxley a principios del siglo pasado ya decía que:
"Los hombres han llegado a ser herramientas de sus herramientas."
No sé que pensaría hoy...
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