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La endogamia intelectual de nuestro sector

El último episodio, el 158 con Pedro Bravo, merece que te unas y compartas tus ideas durante la charla.

Porque eso es parte de lo que hace único a este proyecto.

Ni mejor ni peor.

Bueno, eso lo dirás tú.

Pero yo digo único porque ahí sí sé que puedo llegar.

Y sé que puedo llegar porque no conozco otro podcast de ciclismo en español que invite a un escritor y pensador contemporáneo para sentarse frente a él durante tres horas y hablar de política, sociedad, consumo, viajes, comportamientos, economía, inteligencia artificial, tecnología, ciudades…

Y, sobre todo, para intercambiar ideas que nos ayuden a comprender un poco mejor el momento que vivimos y cocinar nuestro criterio a fuego lento.

Pedro no es un perfil habitual en el mundo de la bici.

Y eso que escribió un libro titulado Biciosos, donde cuenta su transformación en ciclista urbano por Madrid.

Pero todavía es menos habitual hablar de política, economía global, turismo de masas, ruido, vivienda o inteligencia artificial en un podcast de ciclismo.

Y ahí está precisamente la gracia.

Porque tú sabes que una de las mejores formas de crecer es dejar entrar ideas que vienen de fuera.

Los sectores que solo hablan consigo mismos terminan desarrollando una especie de endogamia intelectual.

Las mismas personas.

Los mismos argumentos.

Las mismas preguntas.

Las mismas respuestas.

Y al final terminamos intentando comprender problemas nuevos con las herramientas de siempre.

Ortega y Gasset escribió aquello de:

“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.”

La bicicleta también tiene su circunstancia.

No existe aislada del mundo.

La bici es una máquina de dos ruedas, sí.

Pero también es política cuando decidimos cuánto espacio ocupa en una ciudad.

Es economía cuando analizamos por qué una bicicleta cuesta 12.000 euros.

Es psicología cuando aprendemos que sobre ella resolvemos y entendemos mucho de nuestro entramado mental.

Es urbanismo cuando decidimos cómo desplazarnos.

Es sociología cuando observamos quién monta en bici y quién no.

Es cultura cuando unas sociedades la consideran un juguete, otras una herramienta deportiva y otras un medio de transporte.

Es industria cuando unas disciplinas crecen y otras desaparecen.

Es tecnología cuando un algoritmo empieza a decidir qué entrenamiento hacer mañana.

Y es filosofía cuando nos preguntamos para qué coño hacemos todo esto.

Por eso siempre he pensado que para entender mejor el ciclismo hay que hablar también de cosas que aparentemente no tienen nada que ver con el ciclismo.

Porque las ideas más interesantes casi nunca nacen completamente dentro de una disciplina.

Aparecen cuando dos mundos que normalmente permanecen separados chocan entre sí.

  • La biología entrando en la informática.

  • La psicología entrando en la economía.

  • La física entrando en la filosofía.

  • La tecnología entrando en el deporte.

  • Una ciudad explicando una bicicleta.

  • Una bicicleta explicando una ciudad.

Aprender consiste muchas veces en conectar cosas que hasta ese momento manteníamos separadas.

Y ahí aparece algo todavía más importante.

El criterio.

Porque tener criterio no significa tener una opinión sobre todo.

De hecho, cada vez pienso más que es exactamente lo contrario.

Significa disponer de suficientes herramientas para saber cuándo todavía no entiendes algo.

Para mirar debajo.

Para buscar los incentivos.

Para preguntarte quién gana.

Quién pierde.

Qué historia nos ha traído hasta aquí.

Y qué parte de todo aquello que consideramos normal lo aceptamos simplemente porque estaba allí antes de que nosotros llegáramos.

Vivimos en un tiempo extraordinariamente bueno para acumular información y peligrosamente malo para digerirla.

Todo llega rápido.

El titular.

La indignación.

La explicación.

La opinión.

El bando.

Pero el criterio no funciona así.

El criterio necesita tiempo.

Necesita contradicciones.

Necesita escuchar a gente con la que no estás de acuerdo.

Necesita permitir que una idea entre en tu cabeza sin obligarte inmediatamente a decidir si estás a favor o en contra.

Y necesita, sobre todo, gente que venga de fuera.

Porque si solo hablas con ciclistas acabarás sabiendo muchísimo de bicicletas y de los deseos de esos ciclistas.

Pero para entender qué lugar puede ocupar la bicicleta en el mundo tendrás que hablar también con escritores, arquitectos, economistas, médicos, antropólogos, políticos, urbanistas, científicos, filósofos…

Y con cualquier persona que tenga una buena pregunta que todavía no nos hayamos hecho.

Por eso existe este podcast.

No para hablar únicamente de bicicletas.

Sino para utilizarlas como excusa para intentar entender un poco mejor todo lo demás.

Porque cuanto más entiendes el mundo que rodea a la bici, más entiendes la bici.

Y cuanto más entiendes las cosas que te rodean, menos fácil resulta que otro venga a explicarte cómo tienes que verlas.

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