En la escala de lo difícil
¿Cómo defines lo que es fácil o difícil?
Esto es importante porque define tu escala de milongas.
La milonga, esa gran compañera del adulto común.
¿Ir a por agua a un pozo cada día a 10km de tu chabola es fácil o difícil?
¿Dar de comer a 146 vacas cada mañana es fácil o difícil?
¿Cocinar un menú clavado cada día en 2 turnos para 200 comensales es fácil o difícil?
Una de las cosas más interesantes de ayudar a otros a que pierdan peso y se pongan fuertes es su “catálogo milongero”
Es muy loco.
Y en cada entre-línea de esa historia lo importante: Qué consideran fácil o difícil.
Y lo mejor: Ni siquiera saben que lo que consideramos fácil o difícil no lo razonamos. Es casi impulsivo.
Nuestro cerebro define a una velocidad las cosas que cuando paras a pensar algo el frenazo es tan fuerte que se puede ver a cámara lenta como las órbitas de los ojos se le ponen gordas a uno…
¿Fácil o difícil?
¿De verdad es difícil tomar buenas decisiones?
O es aburrido… incómodo… molesto… poco excitante…
Por ahí quizá tengas algo interesante.
No es fácil o difícil es que no me estimula lo mismo una cosa que otra.
Estímulo = dopamina.
¿Eso está claro no?
Ya nos vamos acercando un poco más…
Entonces… si quitamos la valla de la dificultad y entendemos que esto solo tiene que ver con el efecto recompensa…
¡Listo! ¡lo tenemos!
¡Necesitamos recompensas para que las buenas decisiones sean más poderosas que las malas decisiones!
Trabaja tus recompensas.
Eso puedo decirte hoy.
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