El mes sombra.
Termina enero.
Para mí ha sido un mes de encadenar lesiones.
Muy pocos kilómetros en bici para lo que me hubiera gustado, aunque al menos he podido meter un bikepacking muy top.
Pero estamos ahí.
Justo delante de febrero.
El mes sombra.
Una sombra que hace más daño del que parece si tienes la intención —real— de perder peso y ponerte fuerte.
Hace frío. Llueve.
La primavera aún se ve lejos.
Arrastras la resaca del final de enero, los ánimos bajos… y esa falsa compensación dopaminérgica que ofrece la comida cuando el cuerpo y la cabeza están cansados.
Todo se nubla.
Pero si haces números y consigues encontrar un poco de luz, empiezan a aparecer siluetas:
en cinco o seis semanas, en gran parte de España, es muy probable que algún día ya salgas de corto.
O, al menos, “miti-miti”.
Y eso lo cambia todo.
Por eso febrero es un mes crucial para tus objetivos.
Si quieres andar bien y verte bien en primavera, ya no puedes estirarlo más.
Así que si no has empezado aún, ponte en marcha ya.
No dejes que te devore la sombra de febrero.
Porque ya lo sabes:
cuando el resto se esconde calentito,
es exactamente cuando tú puedes marcar la diferencia.
Febrero hace sombra… pero sobre todo hace un filtro.
Filtra quienes llegarán de los que no.
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