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7 Historias.

Héctor salía de casa para llevar en su coche a una Colombiana y un Español,

con la camisa blanca y el pantalón bien planchado.

El Cadillac se veía bien y él se fumaba su segundo cigarro del día mientras esperaba que bajasen Pam y Fred para llevarles a Cayo Jutías en su jornada de descanso.

Se subieron al coche.

Héctor conducía un poco más rápido de lo que debía esquivando los huecos de la carretera hasta que uno de los grandes clavó al coche y rompió el pallier trasero.

Se estranguló el manguito de la gasolina y empezó a perder combustible.

Nada que hacer,

intentar volver a Viñales y conseguir otro coche para Pam y Fred.

Viajar a Cuba es como viajar en el tiempo... eso dicen.

Pero hace 80 años, cuándo se hicieron las cosas acá, cuándo se hicieron estas carreteras...

¿no las harían con huecos no?

No, no es como viajar en el tiempo.

Es como viajar a un lugar donde tienen preso al tiempo.

Sigo con la historia.

Rafa acude al rescate, con su cadillac más viejito pero bien "apañao" con su pantalla de tv acoplada donde reproduce en bucle videoclips musicales de los 70 y 80.

  • solo escucho grandes canciones, grandes éxitos- dice con orgullo.

Temazos clásicos,

y de repente Enrique Iglesias.

Por la calle hay siempre gente esperando transporte, y como Pam y Fred van solos, le piden a Rafa que recoga a quien se vaya encontrando para aprovechar el viaje y llevarles donde sea.

Se sube una señora al coche, bien vestida, bien peinada, muy tranquila y no dice nada.

Se sienta delante, sujeando su bolso con las dos manos sobre sus piernas y no dice nada.

Hasta que mira a Rafa y le indica.

Me quedo aquí. Cuanto le debo.

Nada, nada, le dicen los 3.

Señora misteriosa.

Señora guapa, educada y sensible, y misteriosa.

Siguen ruta hasta el Callo Jutías y por la carretera adelantan a dos viajeros en bici.

No parecen muy preparados, con bicis alquiladas en La Habana muy sencillas y ropa nada técnica.

Se les vé sufriendo en la ruta.

Se les vé felices.

Fred y Pam llegan a su destino, a Callo Jutías,

y alli aparece Orlando.

Un cantinero que hace años viajó a España con 250mil euros que le dió Fidel para poder transplantarle el hígado a su niña de 3 años.

Volvió con 93mil de vuelta, que sobraron.

Y se arrepiente de no haberse quedado allá con ese dinero.

Comen langosta, arroz y toman cerveza.

Se bañan y descansan.

Al rato llegan los viajeros en bici,

felices, pletóricos como sólo saben llegar los que llegan a cualquier lugar por sus propios medios...

Y una pareja de Argentinos les mira y la chica comenta:

  • Que lindo viajar así. Porque debe ser sencillo y bien cómodo. Porque vás sentado...

Fred y Pam se miran y se dicen varias cosas sin decirse nada.

Pasan el día y la tarde y emprenden camino de vuelta.

Se llevan consigo en el coche a Orlando y a Cheila, una cocinera de 20 años del único bar de la playa.

Ese día evitaron la vuelta a casa de pié en la trasera del camión que les carga y descarga cada día.

Se bajan en su cruce y Pam y Fred siguen camino de vuelta.

Yoslandi, muy arreglado, con el pelo recién cortado está esperando en la calle a ver si pasa la suerte delante suyo.

La suerte pasa y se sube en ella, con Pam y Fred.

  • Que bién hueles- le dice Fred
  • Gracias. Voy a ver a mi novia.

Yoslandi es maestro. Tiene 22 años y viaja siempre que puede, si tiene suerte que alguien pase y le lleve, a ver a su novia en Viñales.

Tambien de 22 años.

Yoslandi le bromea a su chica y le manda un mensaje a 5 minutos de llegar, ya de noche, que no ha tenido suerte y hoy no podrá visitarla.

Ella responde con tristeza y esperanza para el próximo día.

Les enseña a los demás en el coche el mensaje de su chica con ilusión en la sorpresa que va a darle.

Yoslandi llega y los enamorados se juntan, ríen y abrazan. Ella le pega en el pecho con rabia.

Rafa conduce hasta el hotel y Fred y Pam se bajan.

Le dejan una buena propina y Rafa se emociona mucho.

Se despiden y quizá al día siguiente, en Pinal del Río,

se encuentren de nuevo.

Es fácil conectar historias acá.

Y formar parte de ellas durante un rato.

Es fácil ayudar acá,

y más fácil ser ayudado,

Hoy emprendemos la cuarta etapa, bajo la lluvia.

Un día cortito que se extenderá seguro.

A ver como sigue expandiéndose el tiempo por aquí.

Mañana te sigo contando a las 15:45,

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