No es hambre, es ruido.
El hambre es emocional ¿hasta ahí todos de acuerdo no?
Porque hambre del que espera a comer no es hambre.
Si quieres saber lo que es hambre.
No el hambre del primer mundo.
No el hambre que tapas con unas galletas o con una pizza.
Hambre.
Ese hambre no creo que lo conozcas nunca.
Yo una vez estuve una semana sin comer.
Si llevas mucho tiempo por aquí lo sabrás. Me habrás escuchado contar esa historia.
Empezó porque no entendía como podía ser que en la vida que tenemos la suerte de vivir, pasaras de largo sin sentir ni siquiera un día, lo que es la falta de alimento.
Y 1 día se convirtió en 3, en 5 y en 7.
No creo que lo vuelva a hacer. Si no me encierran en un calabozo y me torturan.
Tranquilo no hablaré si eso sucede.
Guardaré tus secretos por mucho que me retuerzan con alicates los pezones.
Pero hambre del que entendemos como hambre.
¿Sabes? Ese hambre… es todo emocional.
Y cuanto más ruido hay en tu cabeza, mas hambre tienes.
Cuanta más historia te enreda, más ansiedad te genera y más descanso necesitas de ese ruido. Y eso se convierte en más impulsos.
Piensa en esto.
Piensa en reducir el ruido.
Reduce el ruido y reducirás el hambre.
El objetivo es controlar las macros.
Cuidar las calorías…
Y que el ruido no te arruine.
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