La proteína es el lenguaje del músculo.

Sabes que estoy ayudando a 3 personas de ésta audiencia (hace ya casi 1 mes que empezamos) en su viaje de pérdida de peso y puesta en forma.
En los 3 casos se repite una constante: Antes no consumían ni la mitad de proteína necesaria en el día.
Y además, les ha costado aproximadamente 1 semana calcular correctamente la proteína que consumen.
Son 3 casos muy distintos pero en todos tienen un sobrepeso por encima de los 15 kilos.
Mi sistema empieza con 2 variables: calorías y proteína.
Continua con otras 2 variables: actividad y entrenamiento de fuerza.
Y el resto te lo iré contando en el podcast privado de ésta comunidad.
Primero calorías y proteína porque curiosamente es algo bastante lejano para la gran mayoría.
Todos creen que “están pasados porque se mueven poco”. Pero la actividad (aunque necesaria) no es un factor tan relevante.
Me explico.
Si no entiendes primero la economía básica de las calorías y el valor de la proteína… aunque entrenes 4 horas al día, puede que no te funcione.
Pero al revés siempre funciona.
Osea que lo primero es lo primero.
Una vez que se domina la ingesta calórica y se tiene en cuenta el gasto calórico mientras se protege la cantidad mínima de proteína diaria…. es el momento de meter actividad y entrenamiento de fuerza.
Que no es lo mismo.
Una computa en la otra: La fuerza computa a la actividad, pero son cosas distintas.
Actividad: lo que te mueves.
Fuerza: entrenamiento de fuerza.
Y si te digo la verdad… sólo con eso, bien cuidado, lo tendrías.
Sin ni siquiera hablar de qué comer, cuándo y cómo…
Pero cierto es que ningún cambio vital como el que te propongo se sostiene sin cambiar la forma de comer y sobre todo, disfrutarlo.
La foto de éste post es de mi postre favorito.
Lo como a diario.
Os lo contaré en un episodio especial del podcast pronto.
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