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La gente feliz siempre está persiguiendo algo.

La ecuación consiste en: competencia, conexión y control.

Es muy difícil caer en depresión o sentirte vacío o infeliz cuando tienes una ilusión, cuando estás persiguiendo algo.

Tú marcas el ritmo de esa persecución según tu momento vital, pero persigue algo.

Lo que sea.

Una afición, algo profesional, algo personal, algo con tus queridos…

No importa. Pero perseguir algo es sinónimo de felicidad.

Porque no hay peor enemigo para la salud mental de uno que dejarse desinflar poco a poco.

Dicen que eres como las 5 personas con las que más tiempo pasas.

El problema es que a veces no podemos elegir esos “quiénes” con los que pasar el tiempo… algunos nos tocan.

Pero si algo he aprendido con los años es cuánto les puedes influir con el ejemplo.

Y cuánto puedes transformar a esos 5, para que sean lo más valiosos posible los unos para los otros.

Hoy no tengo más que decir.

Creo que he dicho mucho con poco.

Y eso es maravilloso.

Ya sabes, recuerda eso del: “Disculpa que no he tenido tiempo para escribirte un email más corto”.

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