Inofensivo.
Parece que llego tarde, a esto de las 15:45, pero todo lo contrario.
He llegado justo a tiempo.
Si no llego a estar en el lugar adecuado en el momento preciso quizá Pedro, un señor de 80 años ya no estaría entre nosotros.
Te cuento.
Hoy he tenido mi primera clase con Chus Castellanos. Quiero seguir mejorando técnica de cara a la MegaAvalanche y Chus es el mejor, no hay cuestión al respecto.
Asi que hemos empezado hoy un ciclo que nos llevará no solo a alcanzar de nuevo mi mejor versión, sino a superarla. Pero esto os lo cuento otro día.
Al terminar, subirme al coche e iniciar camino de vuelta me encuentro a un señor mayor, bastante mayor, en medio de la calle, moviendo un papel con la mano, haciéndome gesto de que parase.
Paro.
- Hola, dígame…
- ¿Hacia dónde vá?
- Mmmm - Pienso, quiere que le lleve algún lugar obviamente… que raro - hacia Madrid.
- ¿Puedes llevarme al hospital?
- ¿Cómo, se encuentra mal?
- Me estoy desangrando… he ido al médico de aquí pero me ha dicho que tengo una hemorragia interna y tengo que ir al hospital.
- Claro, suba… le llevo ahora mismo.
He bajado, le he ayudado a subir al coche porque estaba muy asustado y débil y le he llevado a toda velocidad al Hospital más cercano en Villalba.
Primero me pregunto: ¿Si no hubiera sido un señor tan mayor (80 años me dijo) hubiera hecho lo mismo?
Quiero decir, lo hubiera considerado sospechoso que no buscara un taxi, un uber, que no lle llevara un familiar o vecino… que no le hubieran pedido una ambulancia en el ambulatorio…
¿Si no hubiera descartado la “amenaza” le hubiera ayudado?
¿Si hubiera sido un tipo de 30 o 40 años le hubiera ayudado igual?
Porque aparentemente se le veía “bien”... asustado, despistado, pero no era un caso evidente de alguien necesitando ayuda.
Asi que pongo en juicio mi ejercicio.
Un poco más allá…
¿Si hubiera sido un inmigrante de unos treinta y tantos… hubiera ni siquiera parado?
Mmmmm….
Algo que a priori le hace sentir bien a uno, como es ayudar a un completo desconocido, en mí, despierta cajones oscuros donde mirar…
- No, no creo que hubiera actuado igual.
- Mierda de sociedad en la que vivimos…
- Pero la gente buena está ahí, tú has hecho hoy algo bueno por un desconocido.
- Un desconocido inofensivo…
- Siempre deberían serlo, por defecto.
- El qué
- Los desconocidos. Siempre deberían ser presuntos inofensivos..
- Ya… malditas creencias, prejuicios y taras mentales.
Desmond Tutu decía que: “Las diferencias no tienen la intención de separar, alienar. Somos diferentes precisamente para darnos cuenta de la necesidad que tenemos unas personas de otras.”
Nos necesitamos.
Más a menudo de lo que nos imaginamos.
Hemos conseguido emblistar nuestras vidas de modo que puedas llevar 10 años en una casa y ni conocer el nombre de tu vecino.
Y cuidado como un día te cruces con el una mirada poco amable… que levantamos el codo rápido…
- Quítate de en medio, no me importan tus problemas.
Hoy he hecho algo bueno, me quedo con eso.
Pero algo bueno que aparentemente era inofensivo para mi set de prejuicios, lo tengo también en cuenta...
Lo suficiente como para lanzarte a ti esta reflexión hoy y forzar un poco esa atención en el desconocido al que a veces puedes ayudar con poco, en vez de ignorar con mucho.
Mañana si no sucede nada…
Espero llegar a tiempo.
Si la vida no me guarda ninguna nueva sorpresa sobre la que extraer un aprendizaje.
Hoy miro a mis prejuicios… para ver si miras tu un poco a los tuyos.
Hasta mañana a las 15:45.
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