Cuida los centimitos que los millones ya se cuidan solos.
Cuando la gente se marcha,
si tienes suerte,
queda lo que hayas querido aprender de ellos.
Ésta frase: “cuida los centimitos que los millones se cuidan solos”,
la decía mi suegro.
Y hoy, que somos micro-atracados diariamente me parece conveniente sacarlo.
No existe servicio hoy que no te incluya un coste periódico.
Incluso esto que lees,
si lo valoras y quieres apoyarlo lo tiene.
Pero claro,
solo si tu quieres.
No es un limitante, porque he querido hacerlo así.
La obra está por encima.
Y solo si tú quieres,
éste valor diario,
además puede tener un precio.
Pero el resto de cosas,
las que si no pagas no las tienes funcionan casi todas igual:
con micro-transacciones periódicas.
Y se acumulan,
y se acumulan,
y se esconden tan bien,
que te desangran sin darte cuenta.
Y cuando quieres encontrarlas para reducir tus gastos y sanear un poco... es tarea hercúlea.
Una de las formas que tienen consiste en esconder el tipo de servicio con conceptos indescifrables.
Para que cuando mires los extractos de las tarjetas o cuentas no entiendas a que corresponde ese pago y acabes dando el caso por perdido.
- No sé, será importante. A ver si voy a cancelar algo que necesitamos...
- Ya lo resolveré otro día, no le puedo seguir dedicando más tiempo a esto....
Y la sangría continúa.
Ésta semana me he puesto firme con esto,
como si fuera cualquier otro proyecto en el que tengo que trabajar.
Y te cuento como me ha ido.
La idea es llegar al fondo de cada micro-transacción,
y a malas,
cancelar tarjetas y vuelta a empezar.
Y ese cargo que no sepa descifrar a que corresponde ya saldrá a escena cuando la tarjeta no pueda procesar el pago...
Porque ahí si vienen...
Pero además de ésto,
de lo que necesito y uso,
estoy pidiendo descuentos.
Por todas partes pero con criterio,
en servicios digitales que utilizo a diario.
No estoy pidiendo descuento en la frutería...
Quería saber que pasaba si a todos estos servicios les pedía descuento.
No lo había hecho nunca... y he alucinado.
De momento,
todas están entrando.
Descuentos, ofertas especiales, mitad de precio...
Una locura.
Una alegría que se transforma rápido en sensación de pardillo por no haberlo intentado antes.
Servicios digitales que necesito para esto que lees, o los vídeos, o la música que utilizo en los contenidos…
Servicios para el hosting, de emailing, proveedores de telefonía, de contenido a la carta…
todos,
todos,
me han respondido ofreciendo descuentos.
He reducido la cuenta mensual en 600€ casi sin darme cuenta...
Una locura.
La verdad es que nunca he sido bueno gestionando la contabilidad...
¿No se puede estar a todo no?...
Esa era mi milonga. Mirar para otro lado.
Como Laudrup.
Pero he sido inspirado recientemente por el tipo este del que os hablé el otro día, Ramit Sethi, para ser más eficiente con tus "cuartos" y a eso le añadí las palabras de mi suegro.
La verdad es que no me ha costado mucho trabajo conseguir reducir costes de una forma absurda...
Y es que la verdad es, que cualquiera que venda un servicio creado una vez y que se puede vender N...
está dispuesto a reducirte el precio para no perderte como cliente recurrente.
Hoy miramos las cuentas,
hoy te animo a que cuides los centimitos porque los millones ya se cuidan solos.
Y que diferencies dónde se piden descuentos y donde se dejan propinas.
Aunque de esto hablaremos otro día.
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