Yo no le veo la gracia.
Paré en mi entrenamiento a saludar a una grupeta que me pegaba voces desde el otro lado de la carretera.
Querían un par de fotos y charlar un rato.
Uno estaba muy interesado en lo que yo pudiera saber sobre la salud del sector por la cantidad de invitados “que saben cosas” que pasan por el podcast.
Y se abrió el tema:
“El sector de la bici está en crisis”
Se les veía animados con el tema.
Se les veía que disfrutaban entre risas de si tal marca estaba pasándolo mal, si no se qué tiendas estaban a punto de cerrar, si el equipo “nosequé” se iba a disolver por falta de apoyos…
Y bromas.
Y risas.
Y la confianza absoluta en que “ todos ellos se merecen que China se los coma y se vayan al carajo”
Pues mira, no tiene ni puta gracia.
Y si disfrutas imaginándote un mundo donde todo lo han devorado los gigantes chinos y la competencia solo existe entre ellos… es que no ves más allá de tu bolsillo.
Y esa mirada es muy corta. Porque cuando el mercado lo dominen los 4 o 5 gigantes chinos… subirán los precios.
Porque Asia quiere el dinero igual que el resto.
Pero si por lo que sea…
No te importa como se inventan las cosas.
No te importa lo que significa emprender.
No te importa lo que significa sostener un negocio y hacerlo crecer.
Y sobre todo, no te importa lo que significa aguantar una crisis.
Si solo te importa lo que afecta a tu bolsillo… lo entiendo, vas feliz con tu “ChanYung” por la montaña.
Pero esa “Chanyung” que ahora vale 2 veces menos que una marca que si te gustaría tener y montar… acabará valiendo lo mismo que esa de la que nos quejamos ahora.
Pasó con las tierras raras donde se explotan minerales cuando China se adueñó con estrategia agresiva y muy radical en precios hasta que dominó más del 97% de esos materiales y entonces subieron los precios entre un 500% y un 2000%.
Pasó con los paneles solares, con el acero, smartphones… y pasará con los coches y tantas industrias.
Es una transformación global.
Es algo sistémico.
No debería “ser divertido” que una industria pueda ser sometida hasta ser dominada con la trampa del precio. Porque es una ratonera exclusivamente para engañarnos al consumidor.
Llegarán, conquistarán nuestras billeteras con promesas muy competitivas en precio, se harán con todo y subirán los precios.
Todo es un juego de dinero.
Podemos echarnos unas risas, claro… pero entendiendo la transformación que está sucediendo a nivel mundial.
Todo sabrá a lo mismo, todo olerá a lo mismo, y todos pensaremos lo mismo.
Yo no le veo la gracia.
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