¿Qué super-poder elegirías?
De camino al inicio del bikepacking “Los Bosques del Sur”,
que supongo habréis visto en nuestro canal de youtube…
Durante el viaje,
el largo viaje…
en el Land Rover Santana de Willy que no pasa de 80 km/h…
Pam y yo iniciamos un juego:
- Willy, ¿si pudieras elegir un super-poder cuál elegirías? - dijo Pam
- mmmm… no sé déjame pensar un poco.
- No vale volar o esas mierdas - Dije yo - algo más... importante.
- Joder… no se… Vale! ya lo sé. Elegiría meterme en la cabeza de los demás - Contestó Willy.
- Y eso? - pregunté yo.
- Sí, quiero saber qué piensan… - contestó Willy.
- Joder… que intenso - dije yo - Yo no creo que quisiera meterme en la cabeza de nadie…
- ¿Y vosotros? - Preguntó Willy.
- Pam tiene uno invencible - dije yo.. Y es que nosotros ya hemos jugado a esto muchas veces…
- ¿Sí? cual - Pregunta Willy
- Primero yo, que luego viene Pam y nos revienta… - Dije yo.
- Dale - Empujó Pam
- Yo elegiría parar el tiempo. Parar a todo el mundo en lo que esté haciendo, congelarles, y que durante ese rato yo no envejeciera.. y pudiera ir por ahí haciendo lo que quisiera. Y cuando activase de nuevo.. Todo continúe como si nada.
- Hahahah, que maleante - dice Willy - ¿Y qué harías?
- No sé.. cambiar las cosas de sitio, coger prestado…
- ¿Pero te podrías hacer daño y cosas así, osea podrías tener un accidente y matarte? - Pregunta Willy
- Hostia… no lo había pensado… no no, no porque entonces paralizaría la vida para siempre…. Y os quedaríais todos en una especie de plano paralelo al devenir natural del cosmos… No, si paro el tiempo yo no puedo sufrir daño… me necesitáis.
- Bueno, entonces son 2 superpoderes - dice Pam
- Ya…
- Eso no vale - dice Willy.
- Vale, pues iría con cuidado. No sería inmortal pero puedo parar y congelar a todo el mundo sin yo envejecer durante ese tiempo, aunque me pueda hacer daño.
- Pues ten cuidado con lo que haces por ahí… que te conozco… - Dice Pam
- ¿Y podrías elegir a alguien que se quedara contigo mientras todo está parado? - pregunta Willy
- mmmm sí, si estoy tocando a alguien mientras hago mi truco, ese o esa se quedan conmigo…
- Que pájaro estás hecho… - Dice Pam
- ¿Y el tuyo Pam? - Pregunta Willy.
- Yo conseguir que la gente haga lo que yo le diga - contesta Pam
- Jooooder, pero que oscuro! - dice Willy
- Hombre… se puede usar para el bien - dice Pam
- Ya ya… yo queriendo saber que piensa la gente para ayudarla y vosotros queriendo parar el tiempo para ir robando por ahí o controlar la mente de los demás… - Dice Willy
- Claro, como que meterte en la cabeza de la gente no es chungo Captain… - Dice Pam
- Bueno, en cualquier caso. Gana Pam. No hay mejor super poder que conseguir que la gente haga lo que tu quieras. - digo yo.
- ¿Seguro? - pregunta Willy
- Seguro. - respondo - No tiene rival ese super poder. Imagina: vas al banco, le dices al tipo, oye que soy super majo y que como me queréis mucho me quitáis todas las comisiones y mira, ya que estamos me traspasáis un par de millones a la cuenta…
- Joder, sí, podrías hacer lo que quisieras - Dice Willy
- Y también el bien… - Insiste Pam - Podría ir a Rusia y hablar con Putin…
- Hahhaah - echamos a reir todos.
- Yo me centraría primero en lo mío y luego ya veremos - dije yo - para que contar milongas…
Imagina,
poder convencer a quien sea de lo que sea,
como un Jedi,
pasándole la mano por delante…
y Zas!
Hecho.
Algo parecido nos prometen hoy con “El Arte de la Persuasión”.
Ese poder que nos prometen que si aprendemos a dominar…
podríamos conseguir cualquier cosa,
de cualquier persona.
Te enseño a escribir para persuadir a los demás,
te enseño a hablar para persuadir a los demás,
te enseño a crear esa imagen de ti que persuadirá a los demás…
Tantos vendiéndonos que nos enseñan a convencer a los demás de que hagan lo que quieras pero lo más importante….
Sin que se den cuenta.
Porque si se dan cuenta, ¿entonces no lo harían no?
Pues vaya habilidad honorable que aprender…
Conseguir que la gente haga cosas sin darse cuenta.
Pero al lío que me lío.
Persuadir no requiere de una varita mágica,
no consiste en lanzar un hechizo.
Y la persuasión debería ser utilizada para enfocarse en ayudar a decidir.
En ayudar a formar criterio.
En ese caso la persuasión no se ve tan mala.
Y persuadir, así.
Hasta deberíamos aprenderlo todos un poco.
Para ayudar a quienes están cerca,
o a quienes se fijan en nosotros por lo que sea.
Pero no lo que nos venden por ahí, no con esa promesa escondida de te enseño a persuadir para que te hagas millonario…
Eso no mola.
Eso es bullshit.
La verdadera capacidad de persuasión consiste en ser de verdad.
Y que eso que es verdad,
guste.
Al menos a unos pocos.
Hay muchos estudios y experimentos sobre esto de la persuasión, pero os voy a contar uno, divertido.
Se llama el experimento de la cabina de teléfono.
Daniel Kahneman, estudioso de la psicología cognitiva, la heurística y la toma de decisiones hizo este experimento.
Cerca de una cabina de teléfono a veces dejaban una moneda en el suelo, y se esperaba a que un sujeto pasara y la recogiera. A los pocos metros, entraba en escena el protagonista.
Un tipo con un montón de papeles que tropezaba y los tiraba todos al suelo.
La mayoría de los que habían pasado antes, encontrado la moneda y se la habían echado al bolsillo, ayudaban a recoger los papeles al pobre actor torpe que formaba parte del experimento.
Los que no habían encontrado la moneda, solían pasar de largo mirando a otro lado.
Kahneman demostró que el estado emocional positivo reciente, y el buen ánimo provocado por un acto reconocido como buena suerte, influía en el comportamiento solidario y de ayuda hacia los demás.
Un fenómeno que Kahneman atribuye a la influencia del Sistema 1, la toma de decisiones rápidas.
que son influenciadas por emociones recientes.
Todo está desarrollado en su libro "Thinking, Fast and Slow”.
Por si quieres echarle un ojo.
Me voy a montar en bici,
para cuando vuelva,
a ver si me respondes cuál sería tu super-poder y por qué,
y si crees que gana al de Pam.
Ah, y estamos a punto de llegar a un número de fundadores muy guay que ayudan a que sigamos haciendo esto.
Si te haces fundador te lo cuento.
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