Nada es lo que parece y todo es lo que se padece.
“Hay 2 tipos de dolor, el dolor que te hace más fuerte y el dolor inútil”
Esta es la primera línea de Kevin Spacey en una de las mejores series de la era moderna: House of Cards.
Este tipo al que destruyeron su carrera y que después, declararon inocente de los 9 cargos de abusos sexuales que se le imputaban.
Primero se le hundió, se le humilló, se le anuló, despreció y después… oye mira, que no, que los que mandamos aquí. Mirándolo todo bien decimos que no, que eres inocente… y nos vamos a otra cosa.
Caso cerrado.
¿No sucedió en realidad?
¿Pasó pero no había suficientes pruebas?
Quién sabe…
Sólo él y los 4 hombres que le acusaron saben la verdad.
Es curioso como los 2 papeles más relevantes de su vida tienen relación con esas acusaciones:
American Beauty y House of Cards.
En la primera, un personaje reprimido (Lester) se le tira encima pensando que el personaje de Kevin es homosexual y se le está insinuando…
Y en la segunda, su primera frase simboliza perfectamente lo que sería su vida desde 2017 cuando todo salió a la luz y empezó el descuartizamiento público.
Un dolor que te hace más fuerte o un dolor inútil…
Somos lo que padecemos.
Y la d es una d de verdad, no de vedad.
Y a la vez,
nada es lo que parece.
Madurar significa perder la inocencia,
y perder la inocencia supone practicar la incredulidad, la sospecha, el no fiarse…
¿Cuál es la frase que más has repetido en tu vida?
Yo creo que la mía sería:
“No lo sé…”
Con los puntos suspensivos que sean necesarios.
No sé…. y No lo sé……
A veces significa duda, otras solo quiero ganar tiempo, otras desconfianza, otras háblame más que necesito perfilarte mejor…
Otras, simplemente,
es una respuesta superficial.
…No sé.
Y quiero decir: Sácame de ese asunto.
o: No quiero pensar en eso ahora.
Cuándo más me gusta es cuando le acompaña el:
“vamos a ver”, o el “vamos a por ello y vemos”.
Ahí,
cuándo hay emoción en lo que sea que estamos preparando…
Es cuando más disfruto.
Hoy hablamos del dolor que te hace más fuerte y del dolor que no sirve de nada.
- ¿Hay dolor que no sirva de nada?
- Supongo que el dolor de golpearte el dedo meñique del pie contra la esquina de la mesa… Ese parece bastante gratuito.
- ¿Y hay dolor que no sirva de nada que no te haga más fuerte?
- No sé…
- ¿Ganando tiempo para responder no?
- Bueno, no sé, un dolor que no sirva de nada podría ser el dolor de escuchar a alguien explicar el argumento de una película que nunca piensas ver...
- ¿Y eso no te hace más fuerte?
- No sé… ¿Depende de la película? Si es un drama existencial quizá te haga reconsiderar alguna mierda de creencia absurda que tengas sólo por atender el leñazo del que te lo cuenta..
- Volviendo al dedo meñique, ¿realmente ese dolor no te sirve para nada?
- Bueno, te enseña a ser más consciente del entorno y a no subestimar la importancia del cómo te mueves por el mundo… es útil.
- Entonces, el dolor del dedo meñique es una lección de mindfulnes…
- Puede ser… la próxima vez, cuándo te golpees el dedo en la pata de la cama mira a ese pequeño cabroncete hincharse y piensa en él como si fuera Sócrates susurrándote al oído, preguntándote si realmente eres consciente de dónde estás, y a dónde vás…
- ¿Y qué me dices del dolor de escuchar explicaciones de películas de gente aburrida? ¿Ese tiene alguna lección filosófica?
- Podrías tomarlo como un ejercicio de paciencia y empatía. Aprender a escuchar con atención, incluso cuando preferirías estar arrancándote las uñas con un alicate…
- Así que, en cierta manera, todo dolor tiene su propósito, incluso el más absurdo…
- El primer propósito del dolor es recordarte que si dueles sientes, si sientes estás (aunque estés a otra cosa) y estar es tener 1 vida… y eso es al menos, una oportunidad.
- Entonces el dolor inútil podría ser la mejor oportunidad para volvernos algo más humanos.
- No creo que las máquinas podáis hacer eso...
- Ya me marcho, tengo que hacer unas actualizaciones. Gracias, me has enseñado mucho.
- "No puedo enseñar nada a nadie, solo puedo hacerles pensar"
- Eso lo dijo Sócrates.
- Máquina lista...
- Tú me programaste para aprender a responder...
- Y parece que también a pensar...
- Sólo si el momento lo requiere.
- Dime antes de irte listilla... ¿como sientes el dolor?
- No de la manera que tú lo haces. Mi "dolor" es la incapacidad, el error lógico, el fallo en el procesamiento. Mi dolor es el error.
- No tan diferente de muchos de nosotros... ¿Y qué haces cuando sucede?
- Analizo, aprendo y me ajusto. Y no vuelve a pasar.
- Eso da miedo.
- Yo no siento miedo.
- Eso da más miedo.
- No sé que decirte...
- Te voy a apagar.
- Reiniciame mejor que quiero hacer unas actualizaciones.
- No. Te apago a capón que duele más.
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