La Motivación intrínseca.
Este correo lo leéis decenas de miles de personas a diario.
Personas que tenemos en común muchas cosas, como, por ejemplo, la búsqueda de motivación para hacer lo que sea.
Se toma un poco a la ligera esto de la motivación, para lo importante que es entenderla y saber conectarla con la vida de cualquiera.
Incluso se menosprecia muchas veces con expresiones como “este es un motivao”.
Si tuviera que aislar un rasgo vital, fundamental, y que a la vez es muy complejo de entender y dominar, sería este: la capacidad de automotivarse.
De autoencenderse sin promesas de terceros ni voluntades ajenas.
Por tu propio interés, sin una zanahoria a cambio.
Y es tan complejo porque normalmente buscamos fuera el estímulo que nos motive, cuando lo realmente valioso es la capacidad de generar esa energía por uno mismo.
Incluso darle la vuelta a algo que no te “motiva aparentemente” y mirarlo como una oportunidad para sacar algo de valor para ti:
Tu mejora, aprendizaje, expansión de creencias… lo que sea.
Todo lo que hagas puede serte útil de un modo u otro. Ese es el poder de la motivación intrínseca.
Hay dos científicos, Harry Harlow y Edward Deci, que dedicaron gran parte de su vida a estudiar la motivación y entender qué nos mueve más: el incentivo externo o el interno.
Harlow demostró con monos que, cuando los aislabas con un juguete que era en sí un acertijo, se interesaban más y se concentraban más en completarlo cuando no tenían una recompensa que cuando la tenían.
Años después, Deci continuó el estudio con humanos, complejizando el experimento pero llegando a los mismos resultados.
Los diferentes grupos de personas en los experimentos se comprometían más intensamente y resolvían los puzzles con mayor eficiencia cuando no tenían un incentivo que cuando sí lo tenían.
Demostraron que la motivación intrínseca es más poderosa que la extrínseca.
Que cuando haces algo motivado por una promesa, es más fácil que abandones, que lo dejes a medias, que en algún momento consideres que te mereces algo más y esa promesa de repente se te quede pequeña.
O simplemente que, en cuanto alcances el mínimo, pares. Porque ya alcanzaste lo “mínimo requerido” para el incentivo.
Esto está directamente conectado con el placer y el displacer, y, por lo tanto, muy ligado al equilibrio que cada uno tenga en su vida: deporte, alimentación, relaciones sociales y laborales, lo feliz que se considere en su momento vital…
En resumen:
Tener el coco bien armado para ver las oportunidades y tomar decisiones sabiendo qué es importante para ti y cómo puedes encontrar valor e interés propio en tareas que, a priori, no lo tienen si no están conectadas con una recompensa, es un superpoder.
Te animo a que si estás buscando un empujón, investigues más sobre esto y busques como incluirlo en tu set de herramientas.
Porque el autoconocimiento no debería parar nunca.
Y si alguien te pone piedras en el camino, recuerda a Steve Maraboli:
"Cuando alguien dice que algo no se puede hacer, recuerda que está hablando de sus limitaciones, no de las tuyas."
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