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La barrita de chocolate derretida en un bolsillo que calienta hoy tu lasaña.

El primer micro-hondas pesaba 340kg…

¿Pero sabes cómo se descubrió?

Por una barrita de chocolate que se deshizo en un bolsillo.

Ahora te lo cuento.

Es bastante loco.

Percy Spencer era un ingeniero autodidacta, a mediados del siglo XX.

Autodidacta…

Ingeniero…

1945…

Hoy aún hay alguno por ahí que podría sospechar de ti si no tienes una “titulación” en lo que sea que pueda interesarle comprarte…

Hoy, donde la titulación es una mera anécdota en la mayoría de profesiones… cuando casi todo se puede aprender desde tu casa.

En un tiempo en el que creo que pocos quedan ya, que no sepan, que llegarás más o menos lejos por todo eso que no se aprende en las aulas. Lo de fuera.

Pero volvamos a la historia del micro-hondas.

Este tipo, Spencer, en 1945, mientras trabajaba en un magnetrón activo, notó que una barra de chocolate en su bolsillo se había derretido.

Para confirmar sus sospechas, Spencer colocó granos de maíz cerca del magnetrón y observó cómo estallaban en palomitas. Luego probó con un huevo, que explotó debido a la rápida acumulación de calor.

Imagínale esa tarde, corriendo por la calle, cargado con bolsas llenas de todo tipo de alimentos de vuelta de la tienda, nervioso, a toda prisa hacia su laboratorio improvisado en casa, tropezándose con la gente… perdiendo el sombrero… cayéndosele los pantalones… pidiendo disculpas… con esa urgencia y afán en seguir probando y desarrollando ese algo completamente fortuito.

La fortuna que solo trae el trabajo.

La fortuna que solo se muestra al que está atento.

Curiosidad, trabajo y atención.

Mi padre siempre se enorgullecía de decir a todos:

  • ¡Éste las coge al vuelo! ¡No se le escapa ni una!

Se refería a eso,

eso de la atención.

De pequeño quería ser inventor.

Pero no sabía de qué, ni cómo.

Pero veía a mi hermano mayor todo el tiempo inventando cosas y como buen optimista era creyente en mis posibilidades. Y como buen competidor, quería ganar a mi hermano en todo…

Aunque no levantara ni medio metro del suelo aún…

La curiosidad como punta de lanza, y el descaro como trampa donde tropezar 1 y 100 veces para aprender un poquito más cada día.

Mi padre también me decía:

El que se tropieza avanza 2 pasos…

Y yo añado: para tropezarse hay que andar.

La gente se ríe cuando te tropiezas… es normal, déjales vivir en su ignorancia… No todos caminamos todos los días haga bueno o haga malo…

Marie Curie dijo: "Sé menos curioso acerca de las personas y más curioso acerca de las ideas de esas personas."

Solo así puedes ejercitar eso de mirar desde el otro lado… no es nada fácil. Pero es una gran virtud, un super poder incluso diría yo.

Que un chaval, pueda aprender pronto a ejercitar esa curiosidad por las ideas de los demás… guau… ese chaval llegará lejos. Con títulos o sin ellos.

Hoy la historia de cómo se inventó el micro-hondas nos ha traído hasta aquí.

Viaje corto el que hemos tenido pero es que estoy con un trancazo… que me cuesta escribir y sobre todo pensar..

Mañana a las 15:45 te traigo fruta fresca.

Que ya están los melocotones increíbles…

Me refiero a fruta metafóricamente hablando.

Fruta para enriquecer la cabeza y que compartas un poco con los tuyos.

No sé si ya has visto el episodio de Eneko, pero cuéntame!

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