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El aterrizaje de la Nord parte 2.

Las vibraciones de la nave estación empiezan a calmarse mientras Nacho apaga el motor de iones.

Los rostros tensos de los fundadores reflejaban la incertidumbre y el temor a lo desconocido, pero también la determinación de superar cualquier adversidad.

La tormenta, aunque disipada temporalmente, se había reagrupado con ferocidad, las esferas de luz mantenían el pulso cada vez más fuerte alrededor de la estación.

Mientras tanto, en su aproximación, la nave La Nord desciende a través de la segunda capa atmosférica.

A bordo, Willy y Pam, junto con su enigmático pasajero, pueden alcanzar a observar desde su posición la estación, un puntito pequeñito pero ya tienen contacto visual y una primera referencia.

Comienza la aproximación final.

El ser pequeño, de orejas puntiagudas y ojos grandes parece inquieto, sus ojos están clavados en el planeta 2.57, con un brillo y atención en la mirada que Pam no había visto antes y le inquieta.

—Estamos casi ahí —murmuró Willy, ajustando controles frenéticamente, dominando a su vieja compañera de aventuras interestelares —. Pam, ¿recibes alguna señal de la estación?

—Nada aún, la tormenta debe estar interfiriendo con nuestras comunicaciones —respondió ella, frunciendo el ceño mientras intentaba ajustar la frecuencia.

En la estación, los fundadores nos apresuramos a implementar un plan de emergencia.

—Nacho, mantén todo listo para volver a encender el motor de iones si fuera necesario — mientras, no pierdo ojo a los monitores que muestran la intensidad de la tormenta y la frecuencia de ondas esperando el momento en el que podamos conectar con Willy y Pam.

—Alfonso, ¿dónde estás? —preguntó por radio - no tenemos mucho tiempo.

—He alcanzado la cima Fred. Estoy instalando la antena ahora mismo —respondió la voz entrecortada de Alfonso. El viento aullaba en el fondo.

Alfonso apretaba la barbilla contra el pecho y luchaba por mantener la verticalidad, no habíamos explorado esa cima aún, que por ahora, es para nosotros el pico más alto del planeta.

—Perfecto, mantente alerta. Sólo tendremos unan oportunidad. En cuanto La Nord entre en el último anillo atmosférico, tenemos que establecer contacto.

En el exterior de la estación, Juanjo se preparaba para la acción más arriesgada. Aprieta fuerte los puños de La Transition y se lanza a enfrentarse una a una contra las esferas de luz.

—Voy a por ello, Fred. Si puedo absorber a estas esferas, conseguiremos que La Nord pueda aterrizar sin peligro.

—Llevas el transmisor activo en el casco?

—Sí.

—Dale! y ten cuidado Juanjo. Es la primera vez que vamos a intentar absorber más de una esfera… no sabemos que puede pasar… Y Mariano, mantén los sistemas de emergencia listos por si algo sale mal.

Juanjo comienza a pedalear hacia las esferas de luz, cada pedalada le acerca más a la tormenta eléctrica que las rodea. Las esferas, ahora cambiando a un tono rojo oscuro, parecen casi reactivas, moviéndose erráticamente como si estuvieran desesperadas por defender su territorio.

Juanjo alcanza la primera, la absorbe, la bicicleta se ilumina y se alimenta de su energía.

—Voy a por la siguiente… pero algo está pasando en la bici diferente Fred…

—Que ocurre?

—No es como en las otras ocasiones, la bici está subiendo de temperatura, está temblando, se está calentando y se está acelerando…

Juanjo absorbe la segunda.

—No voy a poder Fred, no puedo controlar la bici, los frenos van a explotar…

—Aborta Juanjo! No te arriesgues más!

—Una más! Sólo una más!

Isa desde dentro pegada a la escotilla acierta a ver la silueta de Juanjo:

—Parece que funciona!, cuando las absorbe pierde intensidad la tormenta en esa zona!

Juanjo consigue llegar a la tercera pero al absorberla, la bici, se descontrola por completo y lanza a Juanjo Por los aires, cáe al suelo y da varias volteretas durante metros hasta impactar contra una roca…

— Me recibes Juanjo, estás bien?

—Sí, sí… creo que sí. No he podido aguantarla… la tercera me tumbó. La bici se volvió un auténtico misil incontrolable…

—Quédate ahí. y Aléjate lo que puedas. Iremos a por ti.

Mientras tanto, Alfonso en la cima de la montaña, logra finalmente levantar la antena. Con un último ajuste activa el dispositivo, esperando que la señal sea suficiente para guiar a La Nord a través de la última barrera atmosférica.

—La antena está activa Fred, estoy intentando la triangulación ahora —grita mientras ajustaba los diales del transmisor.

Justo entonces, una comunicación fracturada se abre paso a través del estático.

—Estación... aquí La Nord. Estamos... aproximación final... necesitamos... coordenadas... aterrizaje...

—¡La recibimos, La Nord! —grito mientras me vuelvo hacia Nacho—. ¡Prepara todo para el aterrizaje, que esta tormenta no nos detenga ahora!

Con las coordenadas rápidamente transmitidas y las esferas de luz un poco deterioradas por el audaz avance de Juanjo. La Nord comienza su descenso final, cortando a través de la violenta atmósfera.

Su destino final ya está ahí, a la vista.

Mientras, los fundadores nos preparamos para lo que pueda pasar y sobre todo, con la ilusión de recibir a nuestros queridos compañeros y también su misterioso invitado.

La tensión en la estación es palpable, mientras todos observan fijamente las pantallas que muestran la trayectoria de La Nord. Isa, de pie junto a una de las escotillas, no aparta los ojos del cielo, donde las últimas capas de la tormenta amenazaban la llegada segura de la nave.

A medida que la silueta de La Nord se hace visible a través de las nubes, un cambio sutil comienza a ocurrir. Las esferas de luz, que hasta ahora habían danzado con furia alrededor de la estación, empiezan a perder brillo y fuerza de manera inexplicable.

—¡Están desapareciendo! —exclama Isa, con voz de asombro y también alivio. Los demás corren a su lado, observando cómo la tormenta se disuelve y las luces se esfuman, justo cuando La Nord a penas se encuentra a 300 metros de tocar tierra.

Con un estruendo que resuena a través del planeta, La Nord finaliza su descenso. Los motores rugen mientras la nave lucha contra la gravedad, pero Willy y Pam logran estabilizarla con la habilidad de 1000 aventuras similares y tocan tierra en 2 tiempos.

Un gran polvo se levanta alrededor, marcando el fin de ésta travesía.

Por fin respiro profundo.

La tormenta ha desaparecido completamente y un silencio expectante se apodera de la estación.

Los fundadores, ahora aliviados pero aún alerta, se apresuran hacia el módulo de acoplamiento.

Nacho y yo activamos los mecanismos necesarios y con un hiss suave las escotillas se abren, permitiendo el primer contacto visual con Willy y Pam… Ahí están.

—¡No sabes cuánto me alegro de veros a salvo! — les grito entre achuchones…

Todos gritan, silban, aplauden, ríen y se abrazan…

Pero en medio de las celebraciones, Isa observa cautelosamente a la criatura que Willy y Pam han traído consigo.

Es pequeña y frágil, con orejas puntiagudas y grandes ojos que miraban curiosos a su alrededor. Su presencia es de una inocencia palpable, pero algo en su mirada sugiere una profundidad insondable.

Isa se me acerca discretamente, con expresión seria y preocupada. —Fred, debemos tener cuidado —susurra, asegurándose de que solo yo pueda oírla—.

Creo que esta criatura tiene algo que ver con lo que acaba de pasar. Observé cómo las luces perdieron fuerza a medida que La Nord se acercaba. Eso es más que una coincidencia.

Asentí, captando la gravedad de sus palabras. —La observaremos de cerca, Isa. Gracias.

Los demás fundadores continúan celebrando, aliviados por el final de la tormenta y el éxito del aterrizaje.

Sin embargo Isa y yo compartimos una mirada que abre una serie de misterios sin resolver y la alerta que debemos mantener.

La criatura, por su parte, ajena a estas preocupaciones, corre explorando su nuevo entorno con curiosidad infantil.

A medida que la emoción del reencuentro se desvanece, queda la pregunta que todos eventualmente se harán: ¿Qué es esta criatura y qué significa su llegada para el futuro de la colonia y su relación con los seres de luz?

Solo el tiempo revelará las respuestas, pero por ahora, la presencia de la pequeña criatura promete ser el comienzo de una nueva era en el planeta.

—tenéis mucho que contarnos- les digo a Pam y Willy

—y vosotros a nosotros…

—Primero salgamos a por Juanjo y esperemos a Alfonso— propongo.

—Ya están aquí Fred— dice Nacho

En cuanto se esfumaron las luces Juanjo subió a la bici y volvió en seguida y por su parte Alfonso, hizo el descenso de su vida arriesgando quizá un poco más de la cuenta...

Estamos todos,

tenemos un nuevo compañero, de otro planeta… que algo tiene que ver con los seres de luz que habitan en éste… el 2.57

Veremos qué nuevas aventuras nos esperan, pero antes, conozcamos las aventuras que nos tienen que contar Pam y Willy.

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