Defecto... en efecto.
No sé como será ahora.
Pero recuerdo de adolescente que el concepto “defecto” era un tema importante.
Los defectos de uno, que a veces se quedaban en la superfice, en lo visual, otras veces resultaba ser un tema más importante y acababas escuchando a un director o directora de tu colegio decir barbaridades de ti delante de tus padres… y otras, defectos en cualquier habilidad.
Defectos.
Recuerdo cuanto se buscaba lo malo…
Como una especie de estrategia para conseguir lo bueno…
Salvaje salvajada.
A mi me salta una alarma cuando escucho a alguien:
- Es un defecto que yo tengo.
Tema zanjado.
Nada se puede hacer.
Es un defecto, una tara… Esa bici se va a ir hacia la izquierda sola cada vez que te sueltes de manos porque el cuadro está mal soldado… punto.
Defecto…
En efecto.
Pero te pregunto… ¿Consideras que tienes defectos bien arraigados, que vienen de lejos?
Defectos que culpas, odias… ¿y pagarías por cambiar?
Pues dale la vuelta a ese calcetín, porque el día que miras eso que intentas tapar o esconder de forma distinta pasan cosas.
Liberas al pobre “defecto” que has tenido preso y escondido todo este tiempo.
Fíjate que se considera un defecto humano por ejemplo una condición física, una cicatriz o una nariz grande y prominente como la mía…
También se considera un defecto humano ser muy impulsivo o tener miedo excesivo… limitaciones a la hora de pensar o de discutir con alguien…
Yo solo veo una cantidad de oportunidades que liberar y aprender sobre ellas. Veo aliados.
Y es que, una grieta en una roca, es un lugar por donde entra la luz.
Carl Jung dijo que: “Todos nacemos originales y morimos copias.”
Es decir, todos nacemos con nuestros defectos y habilidades y se empeñan en alinearnos para que encajemos todos en la misma caja.
No soy muy de niños pero el otro día en una ruta en la montaña, pasamos despacito al lado de 2 hermanos que estaban jugando y uno, de unos 7 u 8 años nos preguntó:
- ¿Qué tal estáis pasando el día?
Y me paré…
- ¿Muy bien y vosotros?
- Muy bien - Respondió - ¿Está el día precioso verdad?
Sus padres estaban 100 metros más allá y se reían con la interacción del niño con nosotros.
Para mi fue algo extraordinario.
- Ese niño llegará lejos - le dije a Antonio que me seguía…
Un niño que tiene esa sensibilidad y descaro para hablar con un desconocido sobre algo tan banal para el mundo hoy…
Ese chaval, tenía un problema en un brazo, llevaba un palo pero se veía que no lo podía agarrar bien, no alcancé a verlo pero algo tenía... algo que para algunos seguro se consideraría un defecto.
Pero te digo una cosa, ese chaval, con los defectos que tenga… seguro, que hace maravillas y llega más lejos que muchos con el paquete completo.
Con el paquete "perfecto".
Te dejo la última y me marcho:
Jean Baudrillard decía que: “Vivimos en la época de la banalidad disfrazada de importancia.” y falleció en el 2007… imagina si hubiera llegado hasta aquí, hasta 2025.
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