Al revés es más fácil.
Pues yo no lo sabía.
Y cuando vi a Pam hacerlo me quedé con cara de idiota.
Para mi pesar la comida era un drama.
Un dolor.
Que ganas de que inventen la pastillita con nano-movidas-electrónicas-y-sensores que cada mes se desintegre en nuestro estómago pero que mientras la tengas envíe a una app toda la info de lo que comes cada dia y no tengas que pesar nada.
Todos los macros en tu móvil del tirón.
Tomándote una pastillita.
Sin tener que pesar nada...
Vendrá.
Ya verás ya...
La industria que se viene con la nanotecnología en el mundo de la salud es monstruosa.
Pero como aún no la tenemos.
Pues toca pesar la comida.
Y yo separaba y pesaba.
Osea, si quería saber la cantidad de pollo, sacaba la bandeja, sacaba los filetes, los ponía en un plato y lo pesaba.
Y así con todo.
Un coñazo.
Pero un día vi a Pam hacerlo al revés.
Poner la bandeja, tupper, bol, plato... x.. entero con todo encima... pesar, quitar lo que fuera a comer y restar.
Osea al revés.
Y pensé... pues mira que soy lerdo...
El caso.
Que igual te viene bien si estás pesando la comida.
Hacerlo al revés.
Es una tontada.
Pero facilita las cosas.
Manchas menos.
Inviertes menos tiempo.
Todo ventajas.
Cosas de la inteligencia.
Que son todo ventajas.
Por cierto, he publicado un vídeo de 1 hora y media sobre mis aprendizajes en este periodo de cambio vital en el que he perdido 20kg.
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