A todos los Gilis.
El otro día un tipo me deja un comentario:
- “Sin acritud…. - y después añadió un improperio sobre mis pelos…”
“Sin acritud”. Ahora puedo decir lo que me dé la gana ya que he dicho “Sin Acritud”.
Perdonadme, pero... da igual no me perdones. Hay gente que es gilipollas.
Con Acritud.
Gilipollas: es un término que se utiliza para describir a alguien que actúa de forma arrogante, desagradable o que molesta sin necesidad.
Sin necesidad.
Qué necesidad tiene alguien de querer hacer sentir mal a los demás.
Pues a esos y a otros aún peores es parte de la gente a la que vendes o sirves cada día.
Piénsalo cuando estés trazando tu plan comercial, abriendo cada mañana tu tienda o escribiendo un newsletter.
Hay mucho gili por ahí suelto.
Y uso ese ejemplo hoy para hablar de los gilipollas. De esa maravillosa forma que tenemos en Español de referirnos a esos, a aquellos… incluso a nosotros cuando a veces lo somos.
"Vaya gilipollón que he sido… como no me dí cuenta"
Los insultos en Español son una locura.
Son lo mejor.
No hay lenguaje igual.
Hoy mi atención va a eso… A nuestra riqueza en el insulto, bien usado y merecido para todos aquellos que sobreviven sus mierdas de vidas anidando ataque tras ataque a los demás.
Dicen que si no polarizas no sumas…
Yo no sé si polarizo, pero cada vez me gusta más dejar correr la tinta.
Y el que quiera que se suba y el que no que se pire.
A veces te enseño cosas, otras veces eres tú el que decide si aprende o contribuye.
Hoy...
Les abrimos un espacio a los Gilipollas en éste proyecto. Porque sin ellos no existiría parte de la riqueza de nuestro lenguaje.
Gracias Gilis por dar sentido al Gilipollas.
Y sin ellos no existiríamos los demás y seríamos todos monigotes sin criterio ni concierto.
Hacen falta los faltones para que los que cuidan y quieren sobresalgan aún más.
Asi que gracias gilis por estar por ahí gilipolleando.
Puedes apoyar nuestros contenidos y convertirte en Fundador aquí.
Apúntate a La Obsesión Diaria de Fred aquí
|
Esto es gratis hasta que tú decidas que deja de serlo. Apoya este proyecto aquí.
|
Sigue leyendo gratis
Este artículo es del archivo de La Obsesión Diaria. Suscríbete gratis y léelo entero, junto a todos los demás.
¿Ya estás suscrito? Abre cualquier email de La Obsesión Diaria y pulsa un enlace, o escribe tu email arriba: se abre todo al momento.
Esto es gratis hasta que tú decidas que deja de serlo.
Apoya este proyecto aquí.
Apoya La Obsesión Diaria