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Si un libro sobre fracasos no se vende, ¿es un éxito?

Si eso que estás intentando te sale bien, pero con un resultado completamente distinto al que imaginabas… ¿es un éxito o es un fracaso?.

¿Se podría incluso afirmar que... “te ha salido bien”? ¿aunque su resultado no sea el que imaginabas?

¿Eso es bien, o es mal?

Es tan inútil dar vueltas a esto,

como inútil es en sí el arrepentimiento.

Arrepentirse es castigar un momento del pasado al que ahora miras distinto.

Es como enojarse con el clima de ayer porque hoy decidiste salir con paraguas...

Sobre el arrepentimiento,

y apoyándome en el título de éste email que es una frase de Jerry Seinfield,

hoy jugamos con algo más ligero.

O quizá no…

A ver como termino la vuelta…

Hoy te hablo sobre el arrepentimiento dentro de un parámetro “regular” en la toma de decisiones.

(dejamos a los ladrones, asesinos y violadores a un lado… esos, todos al pozo del arrepentimiento)

Y para hablar sobre el arrepentimiento,

hay que hablar del por qué en la toma de decisiones.

Hay un nobel de economía,

Richard H. Thaler.

Que ha dedicado su estudio y trabajo a la economía conductual.

Porqué compramos eso en ese momento.

Y como nos sentimos antes, durante y después.

Es muy interesante para entender los procesos cognitivos, emocionales y sociales en la toma de decisiones económicas.

Y hay una conclusión muy simple que dice que:

  • Compramos antes lo que nos resulta más fácil aunque no nos convenga, que lo que nos conviene pero no se ve tan fácil.

Richard tiene una teoría: “el pequeño empujón”, que además tiene un libro con ese nombre,

y que consiste en:

Que pequeñas sugerencias y cambios positivos en la manera en que se presentan las opciones pueden influir significativamente en el comportamiento de las personas, llevándolas a tomar decisiones que mejoren su bienestar, sin eliminar su libertad de elección y eliminando el posterior arrepentimiento.

Hazlo fácil y vendes más, ¿eso es evidente verdad? todos sabemos esto.

¿Pero para comprar?

Cuando se trata de comprar bien, lo que conviene… ¿cómo tú desde ese lado haces fácil lo conveniente?

Así....

Subiendo a tus emociones al vagón de la razón.

Mimándolas,

disfrutándolas,

dejándolas fluir…

Pero dentro de ese tren... a los mandos está la Razón.

Esa bici es la que te conviene,

esa otra está diseñada para que tengas que cambiarla el próximo año, o si tienes suerte cada 2…

Las emociones pueden ser las mismas,

la razón te llevará al destino correcto.

Deja que tus emociones bailen,

pero que no se salgan de ese tren, ni tiren de la palanca de freno...

Hoy utilizamos a un nobel en economía para entender cómo cualquiera podemos aplicar una estrategia de ponernos fácil lo conveniente, para que nos ayude a tomar mejores decisiones y evitar después un posible e inservible arrepentimiento.

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