No esperes nada, pero acéptalo todo.
Recuerdo en nuestro primer bikepacking, el primer bikepacker con el que nos hemos cruzado en la vida, “Dan el Belgicano” puedes buscarle en Instagram.
Nos dijo esto al ofrecerle unos frutos secos y unas magdalenas que habíamos comprado en el pueblo anterior Griegos, haciendo Montañas Vacías.
- No esperes nada, acéptalo todo.
Se refería a la generosidad en el viaje.
Buen consejo para cualquiera que se inicie en esto de viajar en bici.
Pero como tantas otras cosas en nuestra relación con las bicis, si rascas, hay aprendizajes para la vida.
Hoy hablamos sobre las expectativas, en como éstas nos secuestran y en no confundirlas con la obsesión de no defraudar a los demás.
John C. Maxwell, un tipo muy interesante, que antes de ser un orador y coach motivacional fué pastor, tiene una cita que me encanta:
"Mantén tus expectativas altas en tu rendimiento y bajo en cómo otros deben responder a tu rendimiento."
Pam y yo lo repetimos a diario.
- Nunca te conformes con un resultado que no sea el mejor que puedas conseguir en ese momento, pero a la vez, no tengas esperanza en que al otro lado nadie valore lo que haces como tu lo valorarías.
Yo ataqué bien eso de las expectativas, y ahora el trabajo es sólo de mantenimiento… lo llevo bien.
Pero no llevo tan bien eso de “defraudar a los demás”. Algunos nos imponemos un nivel de exigencia en nuestro trato a los demás, en nuestra obra, en nuestra gestión de las incidencias… que a veces, resulta en un sentimiento similar al de una expectativa no cubierta.
Cuando crees que alguien, o “alguienes” pueden sentirse decepcionados por tu trabajo, o comportamiento, puedes caer en la trampa de la expectativa. Pero es otra cosa.
Ese miedo a la decepción viene de cómo esperas ser y hacer. De cómo te gusta ser y hacer.
Y de la inseguridad en si estás siendo o haciendo en base a la versión de ti que quieres ser.
Porque tu puedes haber bailado bien con las expectativas, pero los otros, a los que no quieres decepcionar posiblemente no hayan hecho más que pisarle el pié a la expectativa, y ahí el baile no fluye, y la cosa se complica.
Al saber mirar desde los ojos del otro, es habitual caer en cuenta que puede tener unas expectativas sobre ti, y eso, te añade presión. Presión mala. De la que hay que liberarse.
Todos los que creamos tenemos miedo a la aceptación, síndrome del impostor, obsesión por no decepcionar…
¿Y sabes? vas a fallar, te vas a equivocar y vas a decepcionar, es inevitable.
Acéptalo ya y así puedes centrarte en el aprendizaje, y continuar tu ruta.
Hay un tipo loco, que se llama Brad Warner.
Tiene un libro que se llama "Hardcore Zen: Punk Rock, Monster Movies & the Truth About Reality”
Es un autor, músico, cineasta y maestro de Zen Soto. Conocido por su enfoque “macarra” sobre el budismo Zen.
Mola el tío.
Para el La decepción es la acción de tu cerebro al reajustarse a la realidad después de descubrir que las cosas no son como pensabas que eran.
Expectativas y Decepciones.
Van de la manita pero también, saben andar solas.
Puedes ser bueno en no tener expectativas y no tan bueno en como generas las expectativas en los demás… Porque lo tuyo es tuyo y tú te lo trabajas pero nunca podrás controlar o tocar en el otro para que no espere lo que no tenga que esperar.
Piensa sobre esto, medita sobre esto.
Brad, el loco éste del “Budismo Punk”, dice también:
"Toda la vida es meditación. Cada acto es un acto de meditación.”
No hace falta sentarse en posición de loto para meditar.
Los que montamos en bici lo sabemos bien… otra cualidad que nos regala éste deporte, la capacidad para meditar activamente.
Mira, y con esto termino hoy, no puedes decepcionar a nadie si:
- Eres honesto contigo y tus valores.
- Haces siempre lo mejor que se pueda hacer con lo que tengas.
- Aceptas tus errores, pides disculpas y aprendes de ello.
Es una receta mágica.
Y si aún así, alguien se siente decepcionado, incluso habiendo llegado a cubrir los 3 puntos.
No eres tú es él.
Vale para todo.
Hasta para probar una bici nueva como la Nuevísima Orbea Rise SL, que tengo en el garaje y que soy uno del grupo muy muy muy reducido de los afortunados, que el día 3 de Mayo, ya tienen una Orbea Rise 25 SL para darle caña.
Gracias a que Ramón Nuñez de Orbea, mientras corre la Titan, ha hecho malabares para que pueda tener una ya, recién salida de la caja, para mi.
Y no sabes las ganas que tengo de dar ese primer pedal..
Pronto os contaré. Es otro concepto a mi amada Transition Relay.
Ésta es una Trail y tengo muchas ganas de ver que esconde esta bici.
Estoy seguro que no voy a decepcionarla… porque la magia de las bicis es que no tienen ninguna expectativa sobre ti. Solo quieren que las saques a vivir aventuras y eso, es muy fácil amigo.
Una Trail de 140, con el Ep801-RS de Shimano gen2, que puedes elegir con 420w o 630w de batería…
Como me gusta esta nueva era eléctrica…
Cuánta felicidad está repartiendo por ahí...
Si me encuentras mañana por la montaña con ella y quieres probarla, me lo dices...
Mañana a las 15:45 vuelvo.
Te lo recuerdo porque hay cosas que a veces se olvidan.
A mi no se me olvida escribirte cada día.
Y espero no decepcionarte mucho… porque me pesa, no creas…
Sigo y seguiré trabajándolo.
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