Mia
El Sábado adoptamos a una perrita en la perrera municipal de Torrejón en Madrid.
La encontraron cachorra atada a un poste frente a una comisaría.
Y desde entonces (5 o 6 meses) creció en la perrera municipal.
Son meses importantes y el mundo para ella era algo confuso.
Soledad que llevaba a la excitación.
de 0 a 10.
días en 0, frío, estrés, nada… y cuando un humano venía a moverla un poco… excitación máxima.
Habían pasado 7 meses desde que tuvimos que dormir a Indiana.
Y para nosotros parecía imposible volver a tener perro. Pero el tiempo nos ha llevado hasta aquí.
Lo que tenía ganas de compartir contigo hoy es el por qué.
Para nosotros tener perro es parte de la escuela de la vida.
Un perro te enseñará lo que necesites aprender si es que estás lo suficientemente atento.
En la perrera nos decían las voluntarias: “le encanta dar besos” “le encanta perseguir conejos”
Lo que nosotros oíamos es:
“Salta a la cara de la gente” = Ansiedad, excitación, incluso dominancia…
“Cuando sale a pasear sale a cazar” = Manda su instinto de caza.
Bien.
Eso solo es el principio.
Se trabaja con paciencia, calma, seguridad y atención.
Pero detrás de todo lo que humanizamos de los perros y que al menos algunos pueden ver más allá de ese “le gusta dar besos”… hay algo que cualquier perro puede hacer por ti.
Y no lo sabrás hasta que pases algo de tiempo con el.
Según lo sensible y atento que estés, antes lo verás.
Yo lo he visto hoy.
En el 3º día.
Lo que Mia me va a recordar practicar es a sentirme cómodo y siempre dispuesto ante lo incierto.
Hoy en medio del paseo he podido sentir una idea fuerte.
Y ya sabes, las ideas o las sientes o se deslizan sobre tí.
Cuando las sientes, se quedan.
Si se deslizan… desaparecen.
He sentido esa forma que tienen los perros de estar.
Para ellos no hay nada cierto.
Solo tienen que formar parte de lo que les rodea en cada momento. Sin saber si ese paseo tiene vuelta a casa o no. Si esa lluvia después traerá un lugar seco o no. Si ese ejercicio traerá comida o no.
Nos preparan toda la vida para planificar todas las posibles situaciones inciertas.
A tener preparada una posible respuesta o reacción ante todos los posibles imprevistos.
Y es la peor forma de preparar a nadie frente a lo incierto.
Porque ante lo incierto no hay librillo que guarde la respuesta.
La única habilidad que necesitas tener ante lo incierto consiste en aceptar la incertidumbre como eje de todo, contigo en medio. Porque desde ahí, cualquier paso es ir hacia delante.
Mia me va a recordar y me va a hacer mejor en entender cómo lo único cierto es esto que está pasando.
Es una buena ancla vital si consigues hacer fondo con esa idea.
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