Lo que pasó con el Drone en Eslovenia.
Hay una sensación única en esto de viajar con la bici,
que no se encuentra en otras disciplinas de éste deporte.
Os he contado alguna vez que sufro de vértigo,
y que curiosamente cuando estoy sobre la bici desaparece.
Puedo pasar por trialeras pegadas a acantilados en la otra punta del mundo,
que mientras esté sobre mi bici no tiemblo.
Eso sí,
si me subo a una noria es posible que me desmaye o me acurruque en el suelo como un cachorrillo asustado…
Pero cuando le pones bolsas a tu bici, y metes en ellas todo lo que necesitas para vivir…
es curiosa la sensación de seguridad y paz que se siente.
Es tanto así, que por ejemplo Pam, si tiene las bolsas puestas en la bici en medio de un viaje, se atreve a hacer cosas que con la bici pelada… ni lo intenta.
- Por ahí no me tiro ni loca!
- Tendré que ponerte las bolsas entonces… - Respondo. Y me llevo miradita de: "cuidado graciosillo…”
Cuando intentas explicarle a alguien lo que significa para ti viajar en bici, los conceptos de libertad y fluir con la naturaleza tan recurridos no son suficiente.
Hay que saber vestirlos con el resto de las emociones, muchas de ellas de las que no eres ni siquiera consciente hasta que pasan los viajes, y vas acumulando y viviendo una y otra vez esa magia de ver el mundo desde tu bici, con todo lo que necesitas en ella, y si además tienes suerte, con la persona que quieres hacerlo.
Te sientes seguro,
y te sientes en paz.
Y si a eso le sumas un escenario como Eslovenia,
con sus ríos color esmeralda,
y sus montañas que parecen cuadros dibujados por Albert Bierstadt…
No hay mejor viaje.
El tercer día de nuestro viaje en Eslovenia subíamos uno de los puertos más impresionantes de los alpes julianos.
Una subida que empieza al poco de cruzar el río boka donde está la cascada más famosas del país, con 136 metros de caída, muy cerca del pueblo Bovec donde terminamos la etapa anterior e hicimos noche.
Es una zona con mucha carga histórica porque en esa frontera estaba la línea de demarcación que separaba a los alemanes de los italianos en la segunda guerra mundial.
Hay referencias por todas partes a las diferentes batallas, rutas de escape para los prisioneros, fosas comunes y las guerras entre guerrillas que sucedieron esta región montañosa de difícil acceso.
Es una zona con mucha historia y de una belleza impresionante, tanto, que a veces te paraliza.
Ese día,
esa etapa,
el perfil,
pintaba una montaña.
Un triángulo.
Subir, cruzar la frontera natural a Italia y bajar entrando de nuevo a Eslovenia.
La subida comenzaba por carretera y en un valle precioso, con unas “eses” de carretera de montaña de película.
Asi que paré y le dije a Pam:
- Espera, espera, tengo que grabar esto. Voy a sacar el drone.
Pam para y espera ordenes del director... premio a piloto de drone revelación del año 2022.
- Mira, sigue al mismo ritmo que veníamos que yo solo voy a grabarte un par de 2 curvas para que se vea bien donde estamos…
“Sólo”.
“Un par de curvas”
No llegué a tanto....
En la primera curva, un plano precioso… lo veréis en los vídeos...
giro el drone,
que maravilla,
que arte,
que control,
que capacidad,
esto va a quedar de cojones….
Toco con el drone por detrás en lo alto de un pino,
y empieza el drama…
El drone entra en barrena y cae 20 metros.
Hago todo lo que sé y lo que no… y consigo que remonte el vuelo antes del impacto,
pero no consigo governarlo…
se aleja,
algo está mal…
sobrevuela más allá de la carretera,
hacia el acantilado…
toca otro árbol,
y cae a plomo.
Sigue encendido.
Puedo ver la cámara,
puedo verlo en el mapa.
Y no me lo pienso 2 veces.
Apoyo la bici en el guardarraíl de hormigón y me descuelgo al otro lado.
Uff. al otro lado.
No hay nada.
Una pared,
una caída de 20 metros por lo menos...
después, las copas de los árboles asomando.
Puedo hacerlo.
Me agarro desde el otro lado al murito de hormigón,
no tengo casi apoyo en los piés.
Y tengo que superar 1 metro de hueco para seguir mi camino paralelo a la carretera, por el acantilado hasta la zona donde cayó el drone.
Me tiembla todo.
Miro abajo.
Veo la caída.
Abajo, muy abajo,
hay un río.
- Tengo miedo.
Digo en voz alta sin darme cuenta.
Lo dice mi cabeza,
me está diciendo algo.
Pero no la escucho. Ahora lo recuerdo perfectamente.
En ese momento... nada.
Como si lo dijera otro.
Siento en los piés el poco suelo que tengo en la pared para impulsarme,
tengo que superar un vacío para seguir la línea paralela al muro,
la zapatilla resbala,
no tiene buena pinta...
tengo que hacer más hueco con el pié,
algo que me ayude a apoyarme,
si no tengo impulso no podré saltar ese metro y medio...
Y caeré al vacío.
Puedo hacerlo.
Puedo saltar mucho más que eso.
Me tiembla todo.
Piso y rasco el suelo,
solo puedo apoyarme con una zapatilla, no hay hueco para más.
Solo puedo impulsar el salto con un pié.
¿Cuál eligo, derecho, izquierdo?
No lo sé….
El izquierdo está pegado al muro, tengo más posibilidad de agarre,
el otro está más pegado al vacío… resbala más.
Pero la derecha es mi pierna buena…
Tengo miedo joder….
Quedan 15 minutos de batería y despues es casi imposible encontrar el drone.
Lo sé por esperiencia.
Lo sé por negligencia.
Vale.
Voy.
En una mano tengo el mando,
lo necesito para mirar la pantalla.
la otra está libre.
Flexiono,
cojo impulso.
Salto con todo lo que tengo. Con un solo pié.
La zapatilla se resbala pero consigo volar...
Lo suficiente,
y llego al otro lado.
Empiezo a resbalar en el impacto,
no tengo suficiente agarre y tiro la mano libre contra la pared del muro, la palma contra el muro.
clavo las uñas,
consigo parar la caida.
Doy un paso más.
Estoy estable.
Miro la pantalla.
Aún me quedan 20 o 25 metros que caminar por ese desfiladero para llegar a la altura onde está el drone. Después tendré que descolgarme hacia el río.
Si pierdo el drone,
pierdo todo lo grabado durante los primeros 3 días…
Otra vez no,
otra vez no.
Camino despacio,
tengo un poco más apoyo que al principio pero el suelo es grava.
Grava vertical.
Paso a paso voy avanzando.
Llego a la zona.
El drone debe estar unos 20 o 30 metros abajo.
Miro, no lo veo desde ahí,
pienso en como voy a hacer para bajar pero antes de decidir nada...
el suelo cede bajo mis piés y caigo.
Caigo de espaladas,
metros,
intentando agarrarme a las pocas ramas que asoman,
que se rompen y deslizan entre los dedos de la única mano disponible.
Consigo agarrarme a una rama.
y quedo colgando.
Apoyo los pies en una copa de un árbol.
Veo el río abajo.
La hostia es grande. Pero ya no es tan vertical la pared…
Puedo hacerlo.
Me descuelgo por el árbol y llego a suelo firme.
Estoy bien,
rasguños y golpes pero bien.
Pego un grito para que Pam me oiga pero ella no escucha nada desde la carretera.
Ella está viviendo su propio drama allí arriba porque no le dije nada.
Y cuando volvió solo vió mi bicicleta apoyada en la carretera.
Encontré el drone,
conseguí subir.
Y me deslicé como pude por uno de los agujeros del muro hacia la carretera.
Pam me ve salir y entre lloros me grita.
- Dónde estabas? Idiota!
- Lo he encontrado!
- llevas 40 minutos desaparecido! Pensaba que estarías tirado en el río!
40 minutos...
Se me pasó volando.
No sé que me pasó por la cabeza, ni por qué hice eso.
No sé si tiene que ver con esa extraña sensación de seguridad que vas acumulando cuando viajas en bici o simple insensatez.
No lo pensé,
me tiré.
Fue muy peligroso y dentro de todo…
salió bien.
Pero podría haber sido un titular en una periódico también…
No sé que me pasó,
de verdad.
Bueno,
siempre he sido impulsivo y un poco inconsciente…
pero ese día aprendí bastantes cosas.
Estuvimos horas prácticamente sin hablar.
Asustados por lo que podía haber sido.
Pero sobre todo,
yo,
por lo que vi en mí que no sabía que estaba.
Y que tengo que domar de alguna forma porque cuando vives las cosas que nosotros vivimos es bastante posible que vuelvas a encontrarte en una situación parecida.
No grabé mucho de ese evento, porque aún estoy en primero de “vende-dramas en social media” asi que ni caí en que no estaba grabando la historia…
Seguro que hubiera sido un clip de cientos de miles de views en IG…
Pero a quien le importa esa mierda cuando te estás jugando la vida por pura insensatez temporal transitoria….
- Prometo no volver a hacerlo. Prometo atar corto al león.
Y Pam volvió a sonreir.
Ésto es lo que pasó con el Drone en Eslovenia.
Y lo recuperamos para el resto del viaje... volando raro, con algunos ruidos raros... pero funcional.
Aquí termina esta historia hoy.
La temporada ya ha comenzado con el episodio 0,
y cada fin de semana 1 nuevo capítulo en youtube.
Los findes trabajamos en esto,
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