La última de Banksy
Banksy es el seudónimo de Robbie Banks, nacido en Bristol en algún momento de mitad de los 70.
Eso dice la Wikipedia.
Pero también lo han llamado Robin Gunningham, otros afirman que es el líder de la banda Massive Attack, Robert Del Naja…
Otros dicen que es el artista contémporaneo Damien Hirst, otros que es un colectivo de artistas, otros que es una mujer y también, por qué no, que es una cadena de artistas que se van pasando el relevo…
Pero hoy no hablamos de quién es, si no de la última de Banksy.
Ésta es la jugada:
Recientemente, Banksy realizó un experimento en Central Park, Nueva York, donde colocó un puesto improvisado con un hombre mayor vendiendo sus obras de arte originales y firmadas por solo $60 cada una.
A pesar de que el valor real de estas piezas es de decenas de miles de dólares, y que el hombre que las vendía insistía en que eran originales, los compradores no se creyeron que eran auténticas obras de Banksy.
Solo tres personas compraron un total de 8 obras por $420. Banksy reveló posteriormente que eran auténticas, criticando y denunciando la importancia del branding y la percepción en el valor real del arte.
Los afortunados que se compraron esas láminas en la calle sin aparente valor, un día se despertaron, abrieron una red social, vieron “la broma” y se convirtieron en cientos de miles de dólares más afortunados en pocas horas.
Pero al lío que me lío.
El engaño, la trampa, la broma de Banksy es una obra publicitaria brutal.
Una campaña sin apenas coste y repercusión mundial.
Correcto.
Pero es una acción que sobre todo hace a la gente contarlo, coloca el titular en la cabeza del que descubre la historia instantáneamente.
“el arte es una percepción, te la meten doblada, nada vale nada en el arte”
Y empieza la risa.
Porque es la típica historia que gusta contar.
Pero rasquemos un poco más, porque no vale, es como el investigador que solo investiga para obtener la respuesta que quiere. O el político que solo hace encuestas a sus votantes y publica el perfecto resultado…
Es una manipulación.
No es una crítica al la percepción del arte.
No seamos ingénuos.
Nada podía salir mal en esa acción. Era imposible.
Si juegas con códigos sociales, siempre ganas.
Si un tipo se te acerca mucho en el metro y alarga la mano contra tu bolso, no esperarás jamás que sea para meterte dinero sino todo lo contrario.
Si te disfrazas de yonki y pides 2 euros en la calle para el autobús… no son para el autobús.
Si te intentan vender un Audi a3 de hace 15 años que se ve reventado y solo marca 10mil km´s le han dado la vuelta al cuenta km…
Los experimentos así, manipulados por el arraigo de códigos sociales no valen. No demuestran nada.
No vale sacar una conclusión sobre que el arte es subjetivo cuando el contexto es una manipulación.
Nunca creerías a nadie en la calle vendiendo Rembrandt’s originales a 60 dólares… nunca.
Otra cosa es criticar el lado opuesto completamente, las subastas surrealistas donde participa gente que tiene el dinero por castigo.
Pero esto que hizo Banksy, no es más que una magnífica campaña publicitaria, disfrazada de crítica al sector y dirigida para seres inferiores no pensantes. No mola. No somos tontos.
Mi curiosidad en todo esto, es que con la mayoría de personas que he hablado de esto, todos se quedaron en la superficie, en el titular que genera la campaña e ignoraron el contexto social imposible que había detrás….
Y me jode que estas cosas funcionen...
Hoy termino aquí,
Intentándolo, montando mi puestecito de palabras a ver si alguno de los que la leen me compra algo,
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Y os prometo que todo, es original.
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