La historia es tuya - y si puedes... - la terminas tú.
Nos invitaron a un evento privado en Leogang.
Una pasada.
Para probar un nuevo lanzamiento que va a ser bastante gordo.
Os lo cuento todo cuando se levante el embargo.
Embargo quiere decir que esta prohibido mencionar nada de ese producto hasta que se lance: en éste caso a finales de Julio.
Os lo contaré entonces.
Después del evento, una tarde tranquila, en uno de los bikeparks más chulos de Austria tuve un accidente.
En una pista.
Enlazando telecabinas.
Nada legendario.
Después de haber bajado la X-Line que es una de las bajadas más top de ese bikepark, que forma parte de la copa del mundo de Enduro, y de encontrarme cada vez más rápido con la Bad Habit…
Me despisté.
Alguien me gritó:
Hey Fred!
Miré a ver si les conocía. Mantuve la mirada… demasiado tiempo.
Cuando volví a lo mío la bici estaba casi fuera de la pista y al intentar reconducirla rueda delantera bloqueada, manillar al pecho y yo volando.
3 costillas rotas y una clavícula rota con desplazamiento.

Ya me había roto esa clavícula antes asi que sabía que no se habría roto por el mismo lugar y eso siempre es una jodienda porque al hueso cada vez le quedan menos zonas “amables” de rotura. Y esta ha sido complicada de unir de nuevo.
Pero lo que más me impresionaba mientras intentaba llegar caminando al telecabina que me llevaría a la ambulancia fue como se me habían salido las costillas. Impresiona.
Es una mierda.
Es una cagada.
Es un error.
Pero es un “es”, no un “podría ser”. Es un hecho, ha pasado, y desde el momento que sucede ya no se puede hacer nada.
Cada minuto es un minuto en la nueva dirección.
Venía de mi mejor punto de forma en décadas.
De mi mejor capacidad.
Con el proyecto de correr en todas las disciplinas en un mismo año (aún no lo descarto) y de golpe un accidente que lo cambia todo.
Ambulancia, resonancias, contraste, radiografías…
Ingresado de urgencia.
Opiáceos al canto.
Y cirugía programada que se tuvo que retrasar un día por un accidente mayor que acabó en mi misma habitación.
Un tipo al que le cayó una roca encima de la pierna y se la aplastó literalmente.
Muy duro… aún seguirá allí.
Me operaron el jueves y el viernes conseguí el alta.
Montamos el set de podcast ese mismo día y programé 4 entrevistas para el finde.
Con mi nueva placa en la clavícula, con 10 tornillos y con un dolor horrible que de vez en cuando me hacía parar a tumbar y relajar.
Pero dentro de lo malo… una extraña sensación de dolor controlado.
De: “Todo está aparentemente bien tras la cirugía y los análisis han sido buenos así que…”
Podría haber parado el mismo día del accidente y terminado la semana tal cual para centrarme en la recuperación pero aún podíamos terminar la historia de esa semana como nosotros quisiéramos y nos esforzamos en que así fuera.
Había programado 4 entrevistas para el podcast ese fin de semana de copa del mundo en Leogang y no iba a dejar de hacerlo mientras no fuera un acto irresponsable e innecesario.
Probamos.
Funcionó.
Repetimos.
El despiste fue mío y tendré que pagar un largo periodo de recuperación pero la historia la terminamos nosotros y pudimos grabar con los padres de Thibaut Françoise, con el propio Tibo, con Catalina Vidaurre y con Chus Castellanos.
4 capitulazos que empezamos a editar ya mismo.
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