Estancado en la miseria.
El pato se ha ido.
Si no nos sigues en Instagram pues no sabes nada del pato.
Te cuento…
Un pato vino hace unos días a nuestro jardín.
Se apropió de la piscina y ahí se quedó.
Nosotros nos adaptamos para molestarle lo menos posible. Si había decidido que era un buen lugar para quedarse, no íbamos a hacer nada para que pensara lo contrario.
Se le veía feliz.
Todo lo feliz que se puede entender que sea un pato mirándolo desde nuestros viscosos ojos humanos.
Hoy no hay rastro del pato.
El pato se fue.
Y nos ha dado un poco de pena.
Pero ya.
Poca cosa.
Es normal, es un pato.
Ya… bueno, uno es un tio sensible con estas cosas.
Todo esto del pato me recuerda como también las emociones se regulan cuando dejas de estar dominado por ellas.
Sabes que durante este año he ajustado cosas en mi vida. Las cuento por aquí y comparto lo que voy aprendiendo.
Y sabes que uno de mis focos está en como entendemos y gestionamos las emociones.
Nuestros comportamientos nos llevan a un estado x, con sobrepeso, fuera de forma… etc.
Esos comportamientos son el resultado de rutinas que se fueron moldeando con el paso del tiempo como respuesta a emociones.
Y nos creemos muchas veces presos de ellas.
Pero curiosamente cuando cambias tu metabolismo también tus emociones cambian.
Y las que antes pesaban mucho ahora se aligeran.
En resumen: Dejas de “estancarte en la miseria”.
Psicológicamente esto es bastante más poderoso de lo que te imaginas.
Seguro que conoces a alguien que parece que disfruta viviendo en el drama constante.
Todo es un dolor, todo es una queja, todo está mal…
Homeostasis emocional negativa, Apego al sufrimiento, Reforzamiento negativo, Sesgo de negatividad, Ciclos de autosabotaje…
Y resulta que hay una relación directa entre esa gestión emocional y el metabolismo.
La regla es:
Metabolismo destrozado = nivel alto de gestion emocional negativa.
Metabolismo saludable = nivel alto de gestión emocional positiva.
Otra razón más para ponerte en marcha.
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