Esa tipeja que intentó quitarnos lo nuestro.
Ahora que hemos ganado el litigio os lo puedo contar.
Hace un par de años una tipa, que tiene un bar que se llama Beer O’clock, decidió demandarnos y reclamarnos la mitad de todas las ventas históricas de nuestra línea de ropa Beer O’clock Team.
Un pasta...
Un día te levantas,
te estiras,
te rascas..
piensas si entrenas o no,
vas al baño, haces lo tuyo,
consideras si será hoy el día para resolver a lo superhéroe aquello que llevas procrastinando desde hace semanas… o mejor mañana...
Y tocan el timbre...
a vestirte a toda leche porque no vas a salir en gayumbos a la calle.
Miras por la ventana y es el cartero.
El mismo cartero al que el día anterior le estuviste arreglando un pinchazo en la moto para que pudiera terminar su jornada.
- No sabes cuanto te lo agradezco de verdad…
- Tranquilo, es un placer ayudarte, ya verás como con éstas mechas terminas el turno.
Y terminó el turno.
Tenía un tornillo atornillado en una de las ruedas… no fué casualidad. Algún vecino de la oficina de correos parece que se había dedicado a atornillar ruedas de las motos por aquello de callar sus demonios.
Y bajas a abrirle a medio vestir,
y el cartero cuando llama…
cuando no deja directamente en el buzón lo que sea que traiga…
es que trae algo importante.
- Que tal ayer, ¿terminaste el turno?
- Sí! muchas gracias de verdad… si no mi jefe me mata.
- Me alegro.. bueno, que me traes…
- pues parece una citación judicial.
- Joder…
- Lo siento.
- Tranqui, tú solo eres el Creonte en ésto.
- El que?
- Nada... el que trae las malas noticias.. una movida de la mitología griega.
- ah...
- bueno, que tengas buen día
- tú también.
Abrimos la carta.
Era la notificación de una demanda por apropiación de marca y con la consecuente reclamación del 50% de todas las ventas de nuestra ropa.
Muy loco.
Sí, así funciona el mundo.
Hay gente que tiene ritmo.
Que se mueve bien, que saben todos los pasos,
propios y ajenos.
Allá donde se pueda sacar algo… son los primeros.
Aunque eso suponga atacar sin piedad cualquier cosa.
Carroñeros sin vergüenzas…
Ladillas chupócteras...
Leechers malditos!
Nuestros abogados entraron en el juego.
Porque claro, aunque no quieras, cuando pasan estas cosas si no te defiendes, es igual que darles la razón.
Es decir, palmas a lo grande.
Asi que te gastas pasta en abogados para demostrarle a ésta tipeja que no hemos hecho apropiación indebida de su marca que ni siquiera existe, que es un antro de mala muerte, sin logo, sin identidad corporativa, sin web, sin perfiles en social media… sin nada… no es nada.
Nada más que un barcito donde pone cañas y lo que sea a quien se atreva a entrar en el...
Y nosotros sabemos de esto,
sabemos cómo funciona la protección de marca, y cómo funciona el uso de la misma.
Y sabíamos que era casi, casi, casi imposible que ganase.
Pero nunca se sabe.
Bueno, para no aburrirte, el caso es que hemos ganado. Esta semana nos han notificado.
Vino el cartero, tocó el timbre y esta vez traía una bonita misiva.
Nos hemos defendido, y espero que esta tipa haya tenido que gastar más dinero en balas que nosotros en escudos.
Y también espero que siga por la vida andando y bailando de esa misma manera porque esa forma de afrontar el camino solo tiene un destino.
Uno que huele a pis y donde se pasa frío si no tienes suficientes cartones secos.
La marca es nuestra,
Beer O’clock Team, es nuestra.
Y también vuestra.
Porque hemos vendido miles por todo el mundo.
Y no nos la van a quitar.
Y los diseños de Ahora, los que nos quisieron robar,
África y Australia,
ya no los vamos a volver a fabricar.
Por todo aquello que ya os contamos. Entre otras cosas porque estamos diseñando la nueva colección.
Asi que si quieres uno,
y aún queda tu talla...
Hoy termina la Super-liquidación-se-nos-ha-ido-la-cabeza-del-40%
Mañana ya no.
Hoy si,
hasta las 0:00.
Ésta es la tienda Beer O’clock Team, la nuestra,
la que no pudieron quitarnos esta vez, ni podrán quitarnos la próxima que algún bailarín patoso intente venir tambaleándose medio borracho, a por lo que no le corresponde.
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