Elegir el momento adecuado.
Me leí un libro el finde que explicaba cómo, en términos globales, cambia nuestro ánimo y percepción durante el día siguiendo un patrón común en el mundo occidental.
Es muy interesante. Durante años se analizaron millones de tweets de millones de usuarios de todo el mundo para buscar indicadores emocionales comunes y, por lo tanto, poder dibujar un mapa de los mejores momentos del día para cada cosa.
El objetivo consiste en encontrar ese “cuándo es mejor hacer qué cosa”.
El resultado es curioso y genera una gráfica más o menos así:
- Por la mañana, la gráfica crece. El ánimo va hacia arriba hasta llegar a mediodía, donde alcanza un pico.
- Después, se forma una pequeña meseta en el mediodía y comienza a bajar hasta la noche, donde repunta con fuerza.
La conclusión es:
- Por la mañana vamos cogiendo inercia y nos vamos animando.
- Llega el mediodía y alcanzamos el primer pico, que coincide con el descanso para comer.
- Se crea una meseta que suele coincidir con relaciones sociales laborales en el descanso, que nos drenan y nos dirigen hacia la tarde con pocas ganas.
- Nos enfrentamos al comienzo de la tarde con las últimas tareas del día: digestión, el coñazo que te ha dado Fulanito en la comida que te ha drenado, el tráfico, el transporte público para llegar a casa, ocuparse de la familia… y.
- Repunta el ánimo con “el día completado” y ahora me toca tiempo para mí hasta ir a la cama.
Parece haber un patrón mundial que nos da información muy útil para saber cuándo deberías poner según qué reunión, cuándo deberías plantearte ir a entrenar, cuándo deberías hablar según qué cosas con tu pareja, jefe o amigo… y así todo lo que pueda estar influenciado por el vaivén anímico que generará un tipo de respuesta u otro.
Es interesante porque la realidad es lo que percibes y crees que pasa, y eso es muy personal. Así que encontrar el buen momento para cada cosa puede ser útil.
Una hamburguesa con queso puede ser, en una misma mesa:
- Una aberración para un vegano.
- Una necesidad para un hambriento.
- Un impulso irracional para un tipo recién despertado tras una noche de fiesta.
- Algo sin más para alguien que acaba de comer bien comido.
La realidad percibida es muy diferente según cada cual.
Pero es curioso que seamos tan parecidos en los ciclos diarios de nuestras emociones…
¿Sociedad diseñada o resultado evolutivo?
Robert Frost - el poeta - decía: "El cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a trabajar desde el momento en que te despiertas y no se detiene hasta que entras en la oficina."
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