El Cubadín.
Si tienes la suerte de que tu próximo viaje sea el viaje que necesitas, por encima de el que buscas o sueñas.
Aprenderás cosas que transformarán la forma de ver tu mundo.
Seguramente durante ese viaje valores cosas que antes quizá dabas por sentado y seguramente, caigas en reflexiones existenciales que encadenen con promesas de cambio cuando vuelvas a casa.
Y también seguramente te sientas pleno por como miras en ese momento, como mira tu nuevo tú.
Pero un día vuelves,
y los días van pasando.
Y los jefes y jefas te mueven,
y los clientes te empujan y los compañeros te zancadillean…
los bancos saludan cada día y hacienda somos todos.
Y así vuelve a ser,
así cómo lo veías antes de tu viaje.
Aquel en el que tuviste la suerte de que fuera el que necesitaba tu momento vital…
Pero ya no estás allí.
Y el tiempo trae algo mágico e inherente en el…
no lo cura todo pero lo aligera casi todo. Tanto, que pasito a pasito transforma como vemos y sentimos cada cosa.
Y aunque durante aquel viaje te hiciste la promesa de no volver a quejarte por aquello, no volver a ver eso de esa manera y mucho menos, de reaccionar y sentirte como "tu siempre yo" por esas cosas de ayer que allí conseguiste ver distinto...
No aprendiste.
Pasó.
Creíste que habías aprendido y al volver, la vida te obliga a sin darte cuenta, desaprender…
Pero no, la vedad es que no llegaste a aprenderlo.
Porque aprender es repetición.
Repetición y método.
Y sin método… no se repite bien.
Y si no se repite bien no se aprende bien.
Nosotros nos hemos inventado un método.
Para aprender bien lo que nos cambió en nuestro viaje en bici en Cuba.
Y lo llamamos el Cubadín.
Sí, Cuba + Comodín.
Cuando en el día a día sucede algo que prometimos cambiar pero volvemos a actuar, sentir o pensar como antes... jugamos el Cubadín.
Y no hay que decir más.
No hace falta volver a sentir lo que sentimos allí, en el viaje, durante aquello que nos movió por dentro.
No hace falta.
El concepto te recoloca por sí solo.
El Cubadín para nosotros es un ejercicio para no olvidarnos que vivimos en un lugar lleno de oportunidades, libertades, opciones, y donde la valentía, generosidad y trabajo, tienen recompensa siempre.
Un lugar donde no apresan tu tiempo, ni tus ilusiones.
Donde no condenan tu tiempo a diluirse en el camino.
Un lugar donde no quieren que sepas.
Vivimos en uno de esos tantos lugares en el mundo donde el 95% de nuestras quejas diarias son absolutamente absurdas en el resto del planeta.
Y aunque viajemos mucho y lo veamos a menudo..
Se nos olvida.
Porque volvemos a lo nuestro.
A nuestros problemas.
Pero créeme, si estás leyendo esto, es muy probable que vivas en un lugar donde tu voluntad puede cambiar casi todo.
El método funciona.
Y nuestro Cubadín funciona.
Hoy no tengo más.
Solo la ilusión de que tu próximo viaje sea el que necesitas.
Y que cuando vuelvas tengas tu propia forma de tener a mano un recurso fácil que te haga ver que tienes opciones, oportunidades y capacidad.
Y casi todo...
Depende de ti.
Nuestro amigo,
el que se inició en la Travesía ha llegado por fin a México.
Ha tenido que sobrevivir a selvas, montañas, ríos, tormentas y lo peor, la violencia humana.
Ha pasado 1 mes de travesía.
Pero ya está en México.
Le falta poco para poder cumplir el sueño de empezar de cero.
En un lugar donde poder mirar dónde quiera mirar.
Pensamos mucho en él. Cada semana nos manda un reporte nuevo.
Ha usado todo lo que le regalamos y le ha salvado en varias ocasiones.
No sabéis la alegría que nos da saber que hemos podido contribuir a su nueva vida.
Ójala nos volvamos a encontrar y podamos compartir aventuras.
Un brindis por todos los valientes que no tuvieron la suerte que tenemos el resto de cobardes.
Hasta mañana.
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