De la casi nada al casi todo. En 1000 noes.
Hoy te cuento como hace 15 años empezamos Pam y yo una agencia creativa y estratégica digital de la nada,
hasta llevarla al casi todo.
No te lo puedo contar todo en 2:57 minutos,
pero de vez en cuando,
por aquí,
puedo contarte algo que quizá te ayude o te inspire en lo que sea que estés intentando.
Siempre hemos tenido las paredes de donde trabajamos pintadas con pintura plástica para poder escribir y dibujar sobre ellas con rotuladores tipo “vileda”.
Es una forma de mover rápido ideas, contarlas y hacerlas grandes con los demás.
Cada uno debe encontrar su forma,
la nuestra está en las paredes.
En pié,
con rotuladores de colores y un paño.
Y buena música…
Empezamos sin nada, en un cuartucho alquilado dentro de unas oficinas ruinosas.
En 1 año ya habíamos ganado un par de concursos importantes y nos habíamos mudado a unas oficinas-cueva en la calle del codo en Madrid.
En 2 años ya éramos 30 personas y estábamos diseñando para Heineken, Fox, Kia, Fernando Alonso…
Y muchas marcas querían trabajar con nosotros.
Llegamos rápido a eso,
a eso que todas agencias que empiezan de la nada buscan.
2 años es poco,
eso es verdad.
Pero ese poco, es precisamente de lo que te hablo hoy.
Del poco que parece desde fuera,
del mucho que supone desde dentro.
Cuando vendes servicios y estás empezando,
no tienes nada.
Nada más que ideas y promesas.
Y necesitas que al otro lado,
alguien valore esas ideas y se crea esas promesas.
Y por lo general,
cuando empiezas,
ni tus ideas gustan ni tus promesas son creíbles.
En cuanto conseguimos el primer proyectito empezamos a crecer,
con trainees y estudiantes recién licenciados,
formando un equipo de 5 o 6 que confiaban plenamente en nosotros.
Tampoco tenían nada con qué comparar...
asi que éramos buenos por ausencia comparativa.
Solo teníamos una cosita,
que apenas pagaba ni siquiera el alquiler.
Y lo intentábamos.
Fuerte.
Habíamos dejado 2 puestazos Pam y yo en grandes empresas para intentarlo,
y ahí estábamos.
Eran tantos los noes que recibíamos de las marcas,
que un día decidí apuntarlos en la pared,
para que pudiera verlos todo el equipo.
2 columnas:
- Marcas que han dicho que no.
- Marcas que han dicho que sí.
Y empecé a apuntar.
La columna del no crecía cada día,
2 o 3 mínimo cada día.
La del sí solo tenía 1.
El primero,
el único.
El equipo miraba e intentaba entender.
Yo apuntaba feliz cada día, cada negativa.
Y cuando no me respondían insistía:
- Por favor, dime que no.
- Ok, no. - respondían bajo presión.
Porque hay marcas que no terminan de decirte que sí o que no,
porque suelen ser majos,
y a casi nadie le gusta fastidiar...
Pero eso es la muerte para una empresa de servicios.
No saber si el proceso está abierto o no.
Asi que yo presionaba.
Prefería el no frente al quizá…
Y la columna de noes crecía y crecía.
Yo era el único comercial.
Era mi responsabilidad.
Pam me preguntaba:
- ¿Crees que es buena idea? Esa lista ya tiene 50 Noes y sigue solo habiendo un sí. Con el que empezamos…
- Es así, es la verdad…
- ¿Y qué mensaje estamos trasladando?
- Trabajo.
- Es un poco desalentador para el equipo… parece que no somos buenos.
- Lo somos... o eso creemos... pero si estamos equivocados y somos más malos que el demonio, nos salvará la puta estadística… Ese listado es importante.
Me hacía feliz escribir cada no.
Porque me hacía sentir más cerca de un sí.
Aunque fuera por simple probabilidad…
- Es imposible que lleguemos a 1000 noes sin conseguir un sí. - insistía - es imposible…
- Como lleguemos a 1000 noes sin un solo si lo que va a ser imposible es pagar las nóminas… - Decía el financiero.
Yo seguía llamando, escribiendo, buscando.
Y no.
Y otro no.
Y otro vacío.
Y otro no bajo presión.
Y la lista ya no cabía en esa pared y tuve que utilizar la de al lado.
Y seguía creciendo.
Y un día tuve que comprar una pizarra en el chino de al lado porque ya no quedaba hueco en la pared.
Porque ya no teníamos dinero para comprar más pintura sobre la que pintar.
Y apoyé la pizarra en mi mesa.
Y preparé los rotuladores.
Pero nunca tuve que escribir un nuevo no.
Nunca tuve que usar esa pizarra.
Y aquí la tengo en el estudio.
Y la miro de vez en cuando.
Vacía.
Esa no se toca.
Ayer escuché al fundador de NVIDIA, (1.50 billones de capitalización de mercado.)
Respondiendo a la pregunta:
- Si ahora, con todo lo que sabes retrocedieras en el tiempo ¿emprenderías de nuevo NVIDIA?
- No. - tajante - Es tan tan tan duro, que si supiéramos, los que emprendemos algo así, tan sólo un 5% lo duro que puede ser… es imposible que aceptásemos ese sufrimiento voluntariamente. Es imposible.
No me imagino lo que debe ser el viaje de una empresa así…
Puedo contaros lo que ha pasado con las nuestras,
eso sí.
A bocaditos para que no os atranquéis.
Y el bocadito de hoy es este.
Ese listado de noes que parecía infinito y un día paró.
Un listado de noes que representaban el ensayo, el aprendizaje, la valentía y la persistencia.
¿Cómo conseguimos ese sí?
Eso os lo cuento otro día.
Hoy ya hemos pasado los 2.57 con los que os engaño cada día.
Mañana a las 15:45 te busco de nuevo,
con algo que seguro,
será completamente distinto.
Pero que espero que te mueva como cada día.
Porque ayer me respondisteis más de 200.
Ayer os tocó el email a muchos.
De eso se trata.
Ésta es la misión de ésta obsesión diaria.
Moverte aunque no quieras,
moverte aunque no lo sepas,
moverte para que te muevas.
Y si te mueves un poco más,
estiras el ratón y haces clic.
Puedes comprar el pack de emails de Diciembre 2023 aquí
O el de Enero 2024 aquí.
Porque muchos os habréis perdido decenas de emails.
Porque este que acabas de terminar, es el 102.
|
Esto es gratis hasta que tú decidas que deja de serlo. Apoya este proyecto aquí.
|
Sigue leyendo gratis
Este artículo es del archivo de La Obsesión Diaria. Suscríbete gratis y léelo entero, junto a todos los demás.
¿Ya estás suscrito? Abre cualquier email de La Obsesión Diaria y pulsa un enlace, o escribe tu email arriba: se abre todo al momento.
Esto es gratis hasta que tú decidas que deja de serlo.
Apoya este proyecto aquí.
Apoya La Obsesión Diaria