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Comparadicciones

  • Hey! Adicto a comparar… escúchame!
  • ¿Quién yo?
  • Sí tú
  • Y tú también…
  • ¿Yo qué?
  • Que tú también comparas constantemente…
  • Bueno sí, y qué. Escúchame!
  • Relax… que no son formas de empezar un viernes…
  • Es importante, escucha.
  • Escucho…
  • …. Mierda, Ya no sé que iba a decirte.
  • Algo sobre las comparaciones.
  • ¡Eso!, que dejes de compararlo todo y a todos todo el tiempo.
  • ¿Y ya?
  • Ya
  • Pues vaya mierda de urgencia.
  • Se veía importante en mi cabeza…
  • ¿Y por qué hoy has pensado en esto?
  • Te lo cuento.

“Como la noche y el día”. Así he respondido a un tipo que en Instagram me ha comparado con Daniel Race.

La comparativa es lo de menos. No tengo opinión del trabajo de otros creadores de contenido.

Mejor dicho, no quiero tenerla. Porque ya sabes que no me gusta esa oda al ego de juzgar desde el trono sagrado del yo el trabajo, intenciones o intereses de los demás.

Pero como la noche y el día. No, no tengo nada que ver con nadie que crea en éste sector.

Y si estás aquí ya lo sabes, no tengo que explicarte los “porqueses”

Pero hoy me atasco en un fiasco.

Fiasco natural del que todos somos víctimas por herencia biológica.

La comparación.

Comprendemos, percibimos, aprendemos, almacenamos recuerdos y tomamos decisiones en base a la comparación con la información que nuestro cerebro tiene de momentos pasados.

Vaya movida.

Creo que esa será nuestro agujero negro, donde las máquinas primero atacarán… golpe certero, golpe mortal.

Imagina enfrentarte a la vida sin comparar nada contra nada. Desde la más pura y fresca aproximación al hecho.

Las máquinas podrán re-programarse. Nosotros estamos jodidos.

Si nos cuesta un infierno dejar hábitos de mierda… imagina re-programar tus funciones biológicas básicas… imposible.

Seres simples con grandes sueños.

Roosevelt y Twain tenían un enfoque parecido en su opinión sobre la comparación.

  • El primero decía: La comparación es el ladrón de la alegría.
  • El segundo decía: La comparación es la muerte de la alegría.

Ladrones y asesinos de la alegría.

Comparar es una mierda. Una mierda que mata y roba la alegría del ser y la alegría del pasar.

Hoy mi mensaje termina aquí.

Intenta comparar menos.

Nadie es una versión de otro. Ni otro es la de nadie.

Todos nos influenciamos por los otros y los otros de los todos se nos parecen...

Como la noche y el día.

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