48
No hace falta mucho para sobrevivir.
Y sin embargo hace falta mucho para vivir.
Hoy, mientras andaba en bici celebrando mi cumple antes de que venga la familia a casa, pensaba sobre lo que me gusta recordar cada cumple.
(Vale para cada día inventado anual en el que debamos celebrar lo que sea)
Me gustan los días “señalados”.
Me gusta porque nos obligan, o al menos deberían obligarnos, a pausar un poco y pensar otro poco.
En mi caso lo que me gusta recordar en estos días es si sigo siendo yo.
Ser yo sería algo así:
Juégatela.
Contagia.
Duda.
Para mi la vida tiene sentido si consigo mejorar en todas estas.
Si sigo jugándomela en cosas que creo, me ilusionan, me asustan, me encienden… y no tengo ni idea de cuál será su desenlace.
Si contagio a los demás a que sonrían, compartan, miren distinto, viajen… y quieran jugársela también de vez en cuando.
Si sigo dudando de aquello que forjé como certeza en su momento y también de las nuevas certezas que voy adquiriendo cada día…
Porque sobre ésta última, con el tiempo encontré una herramienta útil y bastante simple: pausa y duda.
La duda siempre busca nuevas rendijas por donde colarse…. como el agua, como la luz.
Ayer escuchamos a 2 tipos en la calle discutiendo sobre la arquitectura.
Aflojamos el paso para robarles un poco de su conversación.
Era interesante.
Cruzando la glorieta Bilbao, debatían sobre la diferencia entre la arquitectura y la construcción.
La arquitectura implica a la luz.
La edificación no.
Y el otro matizaba: “Bueno la edificación o la construcción no son arquitectura hasta que tienen en cuenta la luz… en ese momento se transforman en arquitectura”
“Exacto!” - afirmaba el más mayor.
Hubiera seguido su paso toda la tarde. Colándonos en su momento.
Me gusta la gente que disfruta compartiendo ideas.
Quizá tenga que añadir eso a mi lista de principios vitales: “compartir tiempo con gente que quiera intercambiar ideas”
Feliz año sea el que sea en el que estés leyendo esto.
Mis 48 empiezan hoy.
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